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Caso 278

Me siento muy sola y marginada por todos, excepto por mi esposo y mis padres. Cuando cumplí quince años, cometí el error de contar un chisme acerca de una amiga. A partir de ahí, todos mis amigos de la infancia y mis vecinos empezaron a hacerme a un lado y no volvieron a hablarme, tal vez sólo me decían un hola y un adiós.

Comencé el bachillerato y me costaba entablar conversación con alguien. Siempre sentía que todos hablaban mal de mí y se burlaban de mí.... Tengo el error de hacer comentarios inapropiados sin darme cuenta....

Soy profesional, pero en todos los años de universidad no pude hacer muchos amigos. Nunca encajaba en sus pláticas ni en sus planes, y hasta la fecha cuento con una sola amiga.... A veces me siento marginada por toda la sociedad, y no quiero transmitirle eso a mi hijo.

Consejo

Estimada amiga:

Es probable que no le guste esta respuesta. Tal vez hasta le cause enojo. Así que tiene la opción de aceptar lo que le aconsejamos, o de hacer caso omiso y de seguir viviendo como siempre. Usted decide.

Ha admitido que está consciente del comportamiento que hace que los demás la excluyan de sus círculos sociales, pero usted no cree que su propia conducta justifique la manera en que la tratan. Usted se valió del chisme cuando tenía quince años porque se sentía insegura y quería que otros la vieran con mejores ojos que a la otra muchacha. Al hacerla quedar mal a ella, usted estaba tratando de exaltarse a sí misma. Usted también reconoce que en su vida actual como adulta es propensa a hacer comentarios inapropiados acerca de los demás. Da a entender que lo hace sin querer, pero eso no es más que una excusa para portarse mal, lo cual no se justifica. Por supuesto que puede evitarlo, pero puede más su falta de confianza en sí misma, y usted con la lengua no hace más que empeorar las cosas.

La solución a su problema es que deje de pensar tanto acerca de sí misma y de cómo todo el mundo la ha tratado mal. Usted está tan concentrada en sí misma que interpreta todo como si tuviera que ver con usted. ¡Está equivocada! Pero no hay nada que pueda hacer para remediar el pasado y recobrar a los amigos que ha ahuyentado. Lo único que puede cambiar es su futuro.

Cuando forme o intente formar parte de una conversación, haga preguntas sin emitir juicios y memorice las respuestas que le dan. Pórtese como si esas personas de veras le importaran, y muestre interés en la vida de ellas. Acuérdese de no hablar en absoluto acerca de usted sino más bien acerca de lo que les interesa a los demás.

Busque la forma de ofrecerse como voluntaria a fin de ayudar a personas menos afortunadas. Piense en la vida que llevan, y en cómo puede usted influir en su vida para beneficiarlas. Su hijo aprenderá a ser compasivo y a comunicarse de un modo positivo al observarla a usted interesada en ayudar a los demás.

Las Sagradas Escrituras nos aconsejan: «No seas vengativo con tu prójimo, ni le guardes rencor. Ama a tu prójimo como a ti mismo.»1 Si se lo pide a Dios, Él puede ayudarle a dejar de guardarle rencor a los conocidos del pasado y del presente. Luego esfuércese por mostrarles amor a los demás, de modo que pueda llegar a ser la clase de persona a la que no le cuesta trabajo cultivar amistades.

Le deseamos lo mejor,

Linda
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1 Lv 19:18

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