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Caso 483

Tengo una bebé de dos meses, y vivo con mi madre. El papá de mi bebé también vivía con nosotros, pero hace tres días se fue. Ahora quiere que me vaya a vivir con él en una casa donde vive la cuñada, pero yo no quiero porque no tengo buena relación con la cuñada de él, y mi madre está bastante encariñada con mi hija. Si me la llevo, sé que va a sufrir mucho.

Me siento entre la espada y la pared. No sé qué hacer. Tampoco quiero que mi hija se críe sin su padre.

Consejo

Estimada amiga:

Nos alegra que esté interesada en que su hija no se críe sin el padre. El ser una buena madre incluye renunciar a parte de lo que usted quiere debido a lo que necesita su hija. Ella en definitiva necesita cultivar una buena relación con el padre, ya que los estudios que se han hecho demuestran que los hijos que se crían sin padre en el hogar son mucho más propensos a tener problemas emocionales, académicos y de comportamiento.

Sin embargo, sentimos mucho tener que decirle que no hay ninguna solución inmediata para su problema. Dios diseñó el matrimonio para que fuera el ambiente en el que se criaran los hijos. El hecho de que usted haya optado por tener una hija sin haberse casado no la convierte en esposa de ese hombre. Por lo tanto, no recomendamos que usted viva con el padre de su hija o que siga teniendo relaciones sexuales con él. No obstante, a su hija le convendrá que usted facilite y fomente una relación entre ella y el padre para que ella pase tiempo con él.

Normalmente recomendaríamos que se casaran y luego vivieran juntos, suponiendo que usted ama al padre de su hija y quiere pasar el resto de su vida con él. Sin embargo, como ustedes dos no tienen los recursos económicos para vivir por su propia cuenta, y no pueden ponerse de acuerdo en cuanto a con qué familiar vivir, entonces no mejoraría su situación si se casaran a estas alturas. Tal vez la falta de consenso entre los dos con relación a ciertos asuntos fundamentales sea indicio de que no se aman lo suficiente como para hacer ese compromiso permanente.

Cuando no hay buenas respuestas, Dios es nuestra única ayuda. Le recomendamos que cultive una relación personal con Él, pidiéndole que le perdone todos sus pecados y le muestre lo que Él quiere para su vida. Lea las enseñanzas de su Hijo Jesucristo y del apóstol Pablo que se encuentran en el Nuevo Testamento de la Biblia, y en sus propias palabras hable de continuo con Dios en oración, tal y como lo haría con un amigo. Busque una iglesia en la que los asistentes demuestran el amor de Dios y donde la Biblia es la norma de conducta, y asista a las reuniones y actividades que tengan.

Dios la ama y tiene una voluntad perfecta para su vida. Y también tiene una voluntad perfecta para su hija. Usted puede confiar en Él. Permítale que dirija su futuro.

Le deseamos lo mejor,

Linda

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