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Caso de la Semana

Tengo veintinueve años y un hogar por el cual he luchado mucho pese a las dificultades. Hace aproximadamente un año y dos meses conocimos a Cristo como nuestro Salvador personal, y ha sido de gran bendición para mi hogar. Mi esposo ha cambiado mucho de manera positiva, pero aún hay veces que pierde el control y suele ser ofensivo de palabra, a pesar de que estamos yendo juntos a la iglesia y de que él se expresa de una manera muy bonita hacia Dios. Esto me confunde y me hace sentir afligida.

Consejo

Estimada amiga:

¡La felicitamos por la sabia decisión que tomó de aceptar a Cristo y de seguirlo! Nos alegra que haya habido esos cambios positivos en su hogar, y la animamos a que ore y estudie la Biblia para que pueda seguir aprendiendo más acerca del plan perfecto de Dios para su vida.

Su pregunta es buena. ¿Por qué su esposo aún pierde los estribos en casa a pesar de tener una relación personal con Dios?

Cuando usted le pidió a Dios que le perdonara sus pecados, Él pudo hacerlo porque su único Hijo, Jesucristo, pagó el castigo por esos pecados cuando murió en la cruz. Usted sólo tuvo que pedirle a Dios el Padre que la perdonara, y el perdón que recibió como resultado fue instantáneo. No tuvo que esforzarse para recibirlo ni tuvo que merecerlo. Dios la perdonó, y usted llegó a ser como una nueva persona. El apóstol Pablo enseñó que, cuando seguimos a Cristo, lo viejo queda en el pasado y llega lo nuevo.1 A eso se le llama salvación.

Sin embargo, después de ser salvos, de ser nuevas personas y de ser perdonados por completo, tenemos que seguir viviendo. Y cada día que vivimos afrontamos más pruebas y tentaciones, y más oportunidades de pecar. Los desafíos no desaparecen sólo porque hemos aceptado a Cristo. De ahí que su esposo siga luchando con el problema de perder los estribos, y es posible que usted siga luchando con sus propias tentaciones. Pero si usted se mantiene cerca de Dios mediante la oración y el estudio de la Biblia a diario, poco a poco llegará a ser más como Cristo y menos como era antes. Es un proceso que se llama santificación, y de ninguna manera es instantáneo.

Usted ha esperado que su esposo sea instantáneamente santo y que no vuelva a pecar, pero eso no se corresponde con la realidad. Tanto él como usted pecarán, y a diario ambos tendrán que pedirle a Dios que los perdone por las maneras en que le han fallado ese día. Cada vez deben afrontar menos tentación, y cada día debe ser más fácil resistir la tentación de pecar.

Muchas personas sostienen que la iglesia está llena de hipócritas debido a que aún hay evidencia de pecado en la vida de los seguidores de Cristo. Lo que no comprenden es que los que asisten a la iglesia no son perfectos, sino que participan activamente en un proceso que contribuirá a que sean más y más como Cristo. Siempre habrá algunos que son verdaderos hipócritas, pero la mayoría son apenas seres humanos que están siguiendo al Único que sí es perfecto.2

Le deseamos lo mejor,

Linda
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1 2Co 5:17
2 Mt 5:48

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