Es sumamente importante que
la familia que padece de tal abuso busque ayuda antes de que suceda una
desgracia, incluso la desintegración del hogar. Tanto las personas
maltratadas como los agresores sufren a raíz de la violencia perpetrada, y
por lo tanto necesitan buscar ayuda como familia. Sin embargo, cuando el
agresor no está dispuesto a buscar la ayuda que necesita, el cónyuge y los
hijos deben alejarse de él para estar libres del peligro. Es, desde luego,
mucho más factible recibir la ayuda apropiada si uno vive en un lugar que
tiene recursos dedicados a prestarla. Sin embargo, el que no tenga a su
alcance ayuda profesional puede acudir a una iglesia en busca de ayuda. Dios
está en todo lugar; si clamamos a Él, podemos tener la seguridad de que
Él vendrá en nuestro auxilio de alguna forma u otra (Salmo 46:1). El Juez
de toda la tierra nunca es partidario de la injusticia, tal como el abuso o
maltrato de cualquier ser humano creado a su imagen y semejanza (Génesis
1:26,27; 9:6; 18:25; 2 Crónicas 19:7).