21 ago 2014

«YO NO LO AMO TANTO COMO ÉL A MÍ»

por Carlos Rey

En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:

«Después de dos años y medio de noviazgo, estoy comprometida desde hace cuatro meses con un hombre muy bueno. Pero la relación ha sido intermitente. Hemos terminado [cada vez] porque he sentido que yo no lo amo tanto como él a mí....

»Hace un año conocí a otra persona en mi trabajo... y hemos desarrollado sentimientos el uno por el otro. Ahora que me voy a casar en casi seis meses, siento muchas dudas de si estoy haciendo lo correcto.... Me siento infiel e incapaz de romper mi compromiso, pues ya todos lo saben. Además, mi prometido es muy bueno. Yo sé que él no me fallaría. ¿Qué puedo hacer? ¿Son normales estas dudas?»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimada amiga:

»... ¡Le rogamos que se detenga! Abandone los planes de matrimonio. No importa que se pierda dinero al cancelar los preparativos. Ni importa que haya personas que ya han comprado pasajes para asistir a la boda. ¡Nada de eso importa! No insista en casarse cuando tiene las dudas que nos menciona.

»Es natural que surjan ciertas dudas.... Si la persona a quien ama tiene algunas costumbres molestas, usted pudiera preguntarse si es capaz de acostumbrarse a ellas. Si usted o su novio no tienen mucho dinero, pudiera preguntarse si es capaz de “vivir sólo de amor”. Esas son dudas normales.

»Sin embargo, no son naturales ni normales en absoluto las dudas que usted confiesa que siente. El tener una relación secreta, aunque no sea nada más que un contacto verbal, como también sentimientos por otro hombre, es una señal automática de ALTO. Claro que con eso herirá a su prometido. Pero si lo ama, va a querer lo mejor para él, y como ni siquiera está segura de cuánto lo ama, es obvio que usted no es la mejor esposa para él.

»... Una amiga íntima de nosotros... [en la víspera de su boda] nos confesó sus dudas; pero pensó que no podía cancelar la ceremonia a esas alturas.... Ahora [que está por divorciarse] sabe que no fue la decisión acertada.

»Es importante que usted sepa que a su Padre celestial le importa su futuro. Él puede ayudarle a hacerles frente tanto a su prometido como a sus familiares y amigos. Pídale su ayuda en oración. Pídale además que la perdone por cualquier manera en que usted haya engañado o mentido, como también por otros pecados que usted haya cometido. Jesucristo, el Hijo de Dios, murió para pagar el castigo por esos pecados. Entréguele a Dios su futuro, y apóyese en Él para tener la fuerza y la paz que necesita.»

Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 300.