Conoce
Conoce a Jesucristo más allá de la religión.
Aquí aparece una persona en el centro de la conversación: Jesucristo.
Podemos acercarnos a Él como personaje histórico, maestro, líder religioso o alguien que habló del amor y cambió profundamente la historia. Pero el Nuevo Testamento hace una afirmación mucho mayor: presenta a Jesucristo como Dios acercándose al ser humano.
Por eso la pregunta fundamental deja de ser solamente: “¿Qué pienso de la religión?” y se convierte en algo mucho más personal:
¿Quién es Jesucristo para mí?
Sus enseñanzas hablan de amar a Dios y al prójimo, perdonar, servir, actuar con misericordia, buscar justicia, vivir con humildad, cuidar a los vulnerables y poner lo eterno por encima de lo material.
Pero Jesucristo no se limitó a enseñar una colección de buenos valores. Hizo una invitación: “Sígueme”. Y esa invitación nos lleva inevitablemente a la cruz.
¿Por qué murió Jesucristo?
La Biblia describe una ruptura entre Dios y el ser humano producida por el pecado. Pero en lugar de permanecer distante, Dios tomó la iniciativa. La cruz se convierte así en el lugar donde encontramos simultáneamente dos realidades: la gravedad de nuestra separación de Dios y la profundidad de su amor por nosotros.
Sin embargo, la historia cristiana no termina en la cruz. Continúa con una tumba vacía. La resurrección anuncia que la muerte no tuvo la última palabra, pues Jesucristo venció y por eso hay esperanza de vida eterna.
Entonces una historia que ocurrió hace casi dos mil años se convierte en una pregunta para nuestro presente.
¿Qué tiene que ver Jesucristo conmigo?
La respuesta que propone el Evangelio es profundamente personal: perdón para nuestro pasado, reconciliación con Dios, una nueva identidad para nuestro presente, dirección para nuestra vida, esperanza frente al sufrimiento y vida eterna frente a la muerte.
Por lo tanto, conocer a Jesucristo no significa únicamente asimilar información acerca de Él. Significa reconocer, confiar, recibir, entregarse y comenzar a caminar con Él.
Y cuando emprendemos ese camino, descubrimos que conocerlo nos obliga a mirar los problemas diarios de una manera diferente.
