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Caso 126

Mi esposo se fue con otra mujer, a la que ya dejó porque lo engañó. Luché muchísimo por la sanación de nuestro matrimonio porque lo amo y porque nuestro hijo nos reclama [a los dos] juntos, pero [mi esposo] sólo me rechaza. Mi hijo lo necesita, [pero] yo no puedo hacer que su papá vuelva a casa. Ambos se necesitan, y yo... quiero morirme. Ellos podrían estar juntos si desapareciera yo, que soy quien los separa.

Dios sabe cuánto luché y lo cansada que estoy. [Por eso] sé que no va a juzgarme.

Consejo

Estimada amiga:

¡Lamentamos mucho la situación en que usted se encuentra! El dolor emocional que sufre es intenso, y necesita consuelo y apoyo de parte de quienes la aman. ¿Hay alguna amiga o algún familiar que pudiera brindarle ese apoyo? Haga lo posible por encontrar hoy mismo a una persona que la estime, y pídale su ayuda.

La gran angustia que está sintiendo le impide pensar con claridad. Su esposo la ha dejado, y ha dejado así mismo a otra mujer. ¿Acaso no pudiera algún día abandonar también a su hijo? ¿Qué tal si él encontrara a una mujer distinta que no le tuviera cariño a su hijo? ¿Y qué tal si él decidiera que la otra mujer es más importante que el niño? ¿Quién cuidaría a su hijo en ese caso, siendo que usted habría «desaparecido»? ¡Es muy importante que usted reconozca lo mucho que su hijo la necesita! ¡No se le ocurra quitarse la vida! Si los pensamientos de suicidio persisten, le rogamos que consulte con un médico de inmediato y le diga lo que usted ha estado pensando. Es posible que usted necesite algunos medicamentos por un tiempo prudencial que la ayuden a pensar con mayor claridad.

Usted dice que Dios no la juzgaría por suicidarse debido al esfuerzo que ha hecho por hacer lo correcto. Muchos creen, como usted, que se ganarán el favor de Dios y la entrada al cielo con su conducta positiva, su trabajo esforzado y sus decisiones acertadas. Creen que Dios comparará lo bueno con lo malo que hayan hecho. Como lo bueno tendrá más peso que lo malo, están convencidos de que Dios pasará por alto lo malo y no los juzgará por eso.

Esa lógica parece razonable, pero no es lo que enseña la Biblia acerca del perdón de Dios. El apóstol Pablo enseñó que «todos han pecado y están privados de la gloria de Dios».1 Y también enseñó que «la paga del pecado es muerte».2 Ya que el castigo por cualquier pecado, sea cual sea, es la muerte eterna, y que todos hemos pecado, entonces es lógico deducir que todos merecemos el castigo de la muerte a causa de nuestros pecados, no obstante todo el bien que hayamos hecho.

Pero esa es sólo una parte de la historia. La parte mejor es que Dios nos amó tanto que dispuso que su propio Hijo pagara el castigo de nuestro pecado, para que nosotros no tuviéramos que pagarlo. Jesucristo murió por todos los pecados que usted y que nosotros hemos cometido.

Sin embargo, tenemos que aceptar esa paga que hizo Cristo por nosotros. En oración, podemos pedirle a Dios que perdone nuestros pecados y que acepte la muerte de Cristo en la cruz como la paga por todo lo malo que hayamos hecho. De hacerlo así, Dios nos perdonará, no por lo bueno que hayamos hecho, sino por lo que hizo Cristo por nosotros.

Recuerde que Dios la ama mucho y que su hijo la necesita,

Linda y Carlos Rey
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1 Ro 3:23
2 Ro 6:23

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