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Caso 284

Desde pequeña perdí a mi madre, y eso hace que yo viva en una constante soledad y que en ocasiones me aferre a personas como a un novio. Para no perder ese afecto que me brinda, he tolerado todo tipo de [conversaciones] que me incomodan, porque... creo que es incorrecto que uno hable de sexo y otros temas relacionados. Cuando le digo a mi novio que no me gusta que me hable así, se molesta y me hace sentir una anticuada, y no sé qué hacer.

Consejo

Estimada amiga:

La felicitamos por el respeto que tiene por sí misma. Ha tenido el valor de expresar lo que siente, y de pedir lo que desea. Aunque reconoce que a veces se ha aferrado a personas que no le convienen, usted se ha defendido a pesar del temor al rechazo y a la soledad.

Su novio la tilda de anticuada, como si el tener límites que nos convienen fuera algo de antaño. Tanto en las películas como en la televisión vemos claramente que ya no hay lugar para límites en el mundo del entretenimiento. Las salas de chat en Internet y en las revistas populares están llenas de personas que no tienen límites sanos. A esa falta de límites la llaman «libertad», y a quienes no estén de acuerdo se les trata de fanáticos religiosos o anticuados.

Así como se construye una cerca alrededor de una propiedad a fin de protegerla, también los límites sirven para nuestra protección. Las mujeres que establecen límites se protegen así de contraer enfermedades de transmisión sexual, de embarazos indeseados y de múltiples compañeros sexuales. Evitan todas esas consecuencias negativas con sólo esperar hasta casarse con un hombre que las valore.

Las mujeres, que por lo general son mucho más emocionales que los hombres, deben establecer sus límites por adelantado y no permitir que sean sus emociones las que dicten las decisiones que toman. Las emociones no son confiables; en cambio, los límites que se establecen de antemano le sirven de protección a una mujer.

Si usted no protege sus límites, tarde o temprano las conversaciones de su novio acerca de temas sexuales los llevarán a tener relaciones sexuales. Él está pensando en el sexo y, ya sea consciente o inconscientemente, está tratando de lograr que esos límites desaparezcan. Si él no la respeta lo suficiente como para importarle lo que usted desea, entonces no merece que usted invierta más tiempo en la relación que tienen.

La animamos a que le pida a Cristo que entre en su corazón y que sea su mejor amigo. Luego busque una iglesia donde los miembros vivan conforme a principios bíblicos y donde el amor de Dios es evidente desde el momento en que entra al lugar. Hay una familia de Dios que se encuentra cerca de usted donde le darán la bienvenida, la acogerán y le darán el debido alimento espiritual. Tal vez no sea en la primera iglesia que visite, así que siga buscando hasta encontrar esa familia espiritual.

Le deseamos lo mejor,

Linda

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