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Caso 148

Mi vida últimamente está hecha un desastre.... Tuve problemas con mi esposa, [y] estamos a principios de un divorcio.... He [adquirido] el hábito de la bebida casi todos los días, y en una de estas tantas borracheras... robé unos equipos de comunicación de un amigo. Se los devolví, pero no puedo vivir en paz con mi conciencia....

Sé que ese es el precio de hacer las cosas malas. ¡Cómo me gustaría [conocer] un poder divino que entre en mí y me ayude a cambiar definitivamente!

Consejo

Estimado amigo:

¡Qué bien que su conciencia se mantenga tan fuerte y vigorosa! Usted ahora tiene la oportunidad de hacerle caso a lo que le dice y comenzar a efectuar el cambio que desea con tanta urgencia. Sin embargo, si opta por hacer caso omiso de su conciencia, o si decide que nuestro consejo es demasiado difícil de acatar, correrá el riesgo de paralizar su conciencia y adormecerla de modo que no le sea útil en el futuro. De ser así, usted habrá destruido el sistema de alarma que Dios le dio para su propia protección.

Usted especifica que robó el equipo mientras estaba borracho, y que, cuando ya no estaba bajo los efectos del alcohol, lamentó lo que había hecho. Eso quiere decir que no le remordió la conciencia sino hasta que ya no estaba ebrio. El común denominador de su conducta y de su pensamiento es el alcohol.

Se haya o no considerado un alcohólico hasta ahora, lo cierto es que usted sí lo es. Todo alcohólico que cree que puede controlar el alcohol que bebe se engaña a sí mismo. Si de veras quiere cambiar su vida, debe tomar la decisión de dejar de beber. De lo contrario, saboteará todo esfuerzo restante que tenga en mente para cambiar su vida.

A pesar de todo, ¡hay esperanza para usted! Usted puede tener una vida mejor. Puede dejar la bebida. Miles de personas como usted han logrado vencer su adicción al alcohol por medio de la ayuda que Dios ofrece.

Sin embargo, el cultivar una relación personal con Dios no es una píldora mágica para obtener lo que usted quiere. Si decide pedirle a Dios que lo ayude, debe ser porque usted reconoce que Él lo creó, y que planeó una vida productiva y satisfactoria para usted, y que entregó a su único Hijo para que pagara el castigo de los pecados que usted ha cometido. Usted se siente culpable por lo que ha hecho, y sabe que merece que se le castigue por eso. Pero debido a que Cristo murió por sus pecados, usted no tiene que sufrir ese castigo. Desde luego, tiene que afrontar las consecuencias (tales como encarar al amigo al que le robó el equipo), pero no tiene que pagar por la eternidad. Si se lo pide, puede aceptar el perdón que Dios le ofrece, y puede tener la seguridad de ir al cielo cuando muera.

Dios espera que usted se esfuerce por vencer ese vicio del alcohol. Pídale que lo guíe a un grupo tal como Alcohólicos Anónimos, donde pueda tener contacto diario con otras personas que han luchado contra eso y han obtenido la victoria. Con el poder de Dios y la relación que tenga con esas personas, usted puede cambiar su presente y su futuro.

Le deseamos lo mejor,

Linda y Carlos Rey

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