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Caso 194

Hace muchos años quedé embarazada (tenía diecisiete años) y tuve a mi hija, a la que amo mucho. Luego de cuatro años, volví a quedar embarazada de otro hombre, pero en esa ocasión me practiqué un aborto.... No hay día que no recuerde ni llore... y que no me duela haber tomado esa decisión.

Ahora estoy embarazada y, gracias a Dios, mi bebé está creciendo bien y ya tengo casi siete meses. Todos los días le pido a Dios que mi bebé nazca sanito.... Sin embargo, no puedo dejar de verme como un monstruo, una criminal, un animal sin sentimientos, por lo que le hice a mi hijo. Me siento mal y culpable... y no puedo perdonarme. Soy alguien que no merece perdón, y lo único que espero es que mi historia pueda persuadir a alguna mujer [para que no se haga] un aborto, porque es algo que te sigue toda la vida y que jamás, jamás, podrás olvidar. ¡No se conviertan en asesinas de sus propios hijos!

Consejo

Estimada amiga:

Gracias por advertir con tanta convicción a otras mujeres. No nos queda más que esperar que su experiencia personal llegue al corazón y a la mente de las jovencitas y mujeres desesperadas que se sienten solas y abandonadas. Tal vez sus palabras las motiven a que busquen un centro de ayuda para mujeres embarazadas. Si aún no están listas para ser madres o si no quieren criar solas a un hijo, quizá consideren la adopción como la opción amorosa. ¡El caso suyo bien pudiera salvar la vida de muchos niños!

Usted dice que no hay día que no recuerde y lamente lo que sucedió hace muchos años. Debido a que no puede perdonarse, no deja de afligirse día tras día.

Pedirle a Dios que la perdone por lo que usted hizo es la manera acertada de seguir adelante con su vida. Sin embargo, cuando usted le pide lo mismo una y otra vez, día tras día, con eso se está negando a creer que Dios es misericordioso y perdonador. Juan el apóstol afirmó que «si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad».1 Cuando usted confiesa lo que ha hecho y le pide a Dios que la perdone, ¡Él la perdona! Su Hijo Jesucristo, al morir en la cruz, pagó el castigo por todo pecado que usted cometa.

Así que usted no tiene que seguir pidiendo perdón por lo mismo una y otra vez. Si comete otro pecado, claro que puede pedir perdón. Pero jamás tiene que volver a pedirle a Dios que la perdone por haber abortado a su hijo.

Ya que Dios la ha perdonado, es hora de que haga las paces consigo misma. Si insiste en castigarse todos los días, entonces está actuando como si no fuera suficiente el castigo que Cristo sufrió en su lugar. Él sufrió, derramó su sangre y murió para que usted no tuviera que pagar ese castigo. ¿Acaso no fue suficiente? Cuando usted ora cada día, en vez de arrepentirse vez tras vez, invierta ese tiempo dándole gracias por todo lo que Él ha hecho.

Le deseo lo mejor,

Linda
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1 1Jn 1:9

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