de 468
Caso 303

Tengo problemas con mi esposa. Ella es una muy buena esposa, pero yo a veces contesto mal y a veces no quiero que me digan nada. La semana pasada le falté al respeto delante de sus padres, y ella se puso muy mal. Le he pedido perdón, pero ella asegura que llegamos al límite.

Yo quiero cambiar, pero esta área de mi vida me cuesta. Tengo miedo de perderla y también de perjudicar la vida de mi hijo, que tiene seis años. No sé qué hacer.

Consejo

Estimado amigo:

Usted ha dado el primer paso al reconocer que es responsable por la forma desconsiderada e irrespetuosa en que trata a su esposa. Se da cuenta de que su relación con ella corre peligro y que debe estar dispuesto a tomar ciertas medidas para salvar su matrimonio.

Lo mejor que puede hacer es dedicarle tiempo a su matrimonio. Buscar consejería matrimonial les daría a los dos un lugar seguro en el cual resolver sus conflictos. Sin embargo, al parecer el peor enemigo de su matrimonio es la lengua suya.

El rey Salomón, con frecuencia considerado uno de los hombres más sabios de todos los tiempos, escribió: «El charlatán hiere con la lengua como con una espada, pero la lengua del sabio brinda alivio.»1 Usted da a entender que reconoce que sus palabras han sido tajantes, ya que las ha pronunciado a pesar de la casi innegable certeza del daño que siempre hacen y de las consecuencias negativas que tienen en su matrimonio. Sus palabras han herido a su esposa como si fuera con una espada, pero en vez de ayudarle a que se sane, usted ha dejado heridas profundas que le duelen aún más cada vez que le habla de ese modo tan cortante.

El rey Salomón dice que el alivio lo brinda la lengua del que es sabio. Es obvio que usted no ha sido sabio. ¿Qué es la sabiduría? No es lo mismo que la inteligencia. Ni es lo mismo que el conocimiento. Es más bien la capacidad de considerar sus palabras y su conducta antes de decir o hacer algo. Además, exige el control de las emociones y del mal genio.

No es fácil cambiar la conducta y el habla. Es mucho más fácil vivir de un modo necio y desconsiderado. Usted necesita la fortaleza y la sabiduría que Dios puede darle. Pídale que lo perdone por ser desconsiderado, necio y tajante. Dígale que usted necesita su ayuda divina todos los días para considerar sus palabras y controlar sus emociones y su mal genio.

Dios lo ayudará, pero no lo cambiará de inmediato. Es ustedquien tiene que hacer el esfuerzo. Lea el libro de los Proverbios cada día y pídale a Dios en oración que le dé sabiduría. Practique mentalmente la manera en que va a responder cuando se presenten situaciones en las que usted se enoje o se sienta frustrado. Pídale a su esposa que lo ayude a practicar reacciones sabias y apropiadas. Dedique tiempo y esfuerzo a fin de cambiar. Cuando su esposa vea que usted de veras quiere cambiar, la convencerá mucho más que con sólo decirle que lamenta lo ocurrido.

Le deseamos lo mejor,

Linda
____________________
1 Pr 12:18

Información en este sitio