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Caso 236

Tengo cincuenta y un años. Voy a cumplir veinticinco años de casado, tengo tres hijos maravillosos, y me considero un buen padre pero un mal esposo. Hace más o menos unos diez años conocí a una chica soltera [y] tuvimos una relación.... Ella quedó embarazada, y [ahora] tengo un hijo que va a cumplir dos años. Desde ese momento no ha habido paz en mi vida.

No sé si decirle a mi esposa. Le causaría tanto daño, y yo tendría que abandonar mi hogar. En lo que puedo, le ayudo a mi hijo.

Consejo

Estimado amigo:

La buena noticia es que al fin le está remordiendo la conciencia y que usted está afligido al pensar en el dolor que le va a causar a ambas familias. Pero según mis cálculos, usted estuvo engañando a su esposa ocho años completos antes de que su novia quedara embarazada, y yo quisiera saber si no sentía ningún cargo de conciencia durante ese tiempo.

Me parece que el contarle a su esposa acerca del hijo no le será un golpe tan duro como el haberle sido infiel, mintiéndole y engañándola en los últimos diez años. Usted dice que no ha habido paz en su vida desde que su novia quedó embarazada. Con eso da a entender que sí disfrutó de paz mientras estaba engañando a su esposa durante los primeros ochos años de esa relación ilícita.

Ahora debe tomar una de dos decisiones. Puede optar por seguir viviendo como un mentiroso y un engañador, constantemente preocupado por la posibilidad de que se descubra su secreto. Esa es la salida cobarde, la que escogen muchos hombres. Llegará el día en que dejará de remorderle la conciencia, pero ese inocente niño crecerá sabiendo que usted está avergonzado de él y que nunca será parte de su vida como él quisiera. Y se preguntará constantemente qué hizo de malo para merecer un papá que niega que él existe.

O, después de tanto tiempo, puede optar por hacer lo correcto y confesarle toda la verdad a su esposa y a los demás miembros de la familia. Claro que será demoledor para ellos, y tal vez su esposa lo bote de la casa. Eso es lo que usted merece, así que asuma la responsabilidad de su conducta y afronte las consecuencias. Si usted le ha puesto fin a esa relación romántica con la madre de su hijo, y si de veras está arrepentido de lo que ha hecho, es posible que, con el paso del tiempo, su esposa lo perdone. Sin embargo, ya sea que ella lo perdone o no, usted es responsable de su hijo tanto en el aspecto económico como en el emocional.

Hay Alguien que lo perdonará a pesar de todo lo que usted ha hecho. Jesucristo murió en la cruz a fin de pagar el castigo eterno de ese pecado. Pero usted tiene que pedirle que lo perdone y luego resolver vivir conforme a las enseñanzas de la Biblia. Si de veras quiere paz para afrontar el futuro, esa es la única manera de obtenerla.

Le deseamos lo mejor,

Linda

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