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Caso 308

Tengo treinta años. Hace casi un mes me encontré con mi primera novia, que vive en una ciudad distinta. Ella tiene dos niños de una unión libre, y hace seis años que esa unión comenzó a desintegrarse desde que nació su primer hijo. Luego él le fue infiel cuando estuvo embarazada de la segunda niña. Yo seguí soltero, y no sabía nada de ella ya desde hacía diez años. Pensé que todo sentimiento estaba olvidado; pero cuando nos citamos, tanto ella como yo estábamos nerviosos y ansiosos por vernos.

Nos dimos cuenta de que aún tenemos sentimientos de antaño. Es como si esos diez años no hubiesen existido. Ahora no sé qué hacer. Siento que la sigo amando.

Consejo

Estimado amigo:

Siempre es bueno volver a encontrarnos con una amistad con la que habíamos perdido contacto. Esa persona nos hace recordar tiempos pasados, cuando la vida parecía mucho menos complicada. En aquel entonces éramos más jóvenes, y esperábamos con ansias lo que la vida nos habría de traer. Hay canciones de esa época de nuestra vida que es divertido volver a escuchar, y hasta olores que al instante nos traen a la memoria la comida que nos gustaba. La nostalgia hace que todo parezca mejor, más dulce y más colorido.

Usted amaba a la joven a la que conocía en aquel entonces. Pero ella no es la misma que usted conoció; ahora es una mujer que apenas conoce. Al contarnos acerca de ella, usted resaltó el hecho de que el novio le fue infiel, como si esa fuera la parte más importante del relato. Usted pasó por alto el hecho de que ella optó por vivir con él sin que estuvieran casados. Y a no ser que simplemente se le olvidó a usted mencionar alguna ruptura entre los dos, ella aún vive con ese hombre, tal vez por razones económicas. En la fantasía que usted está viviendo, quizás esté imaginándose que es un caballero andante que ha de rescatarlos a ella y a sus hijos del novio infiel. Sin embargo, él no deja de ser el padre de esos niños. Por eso lo cierto es que aquella mujer tendrá que seguir lidiando con él hasta que los niños sean adultos.

¿Esa fantasía suya contempla las realidades de convertirse instantáneamente en un padrastro, o del resentimiento que pudieran guardarle los niños por percibir que usted es el responsable de que se haya disuelto la familia de ellos? ¿Abarca esa fantasía el que usted llegue a ser responsable del sustento económico de los niños si el padre biológico logra evitar el tener que pagarlo él mismo? ¿Forma parte de esa fantasía una vida con esa mujer a pesar de que está constantemente ocupada con las cosas que necesitan los hijos?

Si usted insiste en aferrarse a semejante fantasía, hay ciertas medidas que debe tomar. En primer lugar, necesita que su relación con la mujer dure al menos un año en el que llegue a conocerla tal como es ahora. Eso es imposible si ella aún está viviendo con el novio, así que ella tendrá que mudarse y vivir por su cuenta o vivir con su propia familia. Luego, ella debe valerse del sistema judicial de su país para obtener un acuerdo legal que establezca el derecho de visitas y el sustento económico mensual de parte del padre biológico de los niños. Tenga presente que es muy probable que tal acuerdo impedirá que ella se mude de la ciudad en que está viviendo el novio.

Si, después de que pase el año, usted todavía cree que ama a esa mujer, y quiere convertirse en un padrastro amoroso para los hijos de ella, entonces puede considerar pedirle que sea su esposa. Sin embargo, de ninguna manera debe tener relaciones sexuales con ella sino hasta después de casados.

Son tantos los problemas en potencia que tendrá que superar, y tantas las decisiones que tendrá que tomar, que necesitará la sabiduría sobrenatural que sólo viene de Dios. Pídale que perdone los pecados que usted ha cometido (todos hemos pecado1) y que sea su mejor Amigo. A medida que cultive una relación personal con Dios y viva conforme a los principios bíblicos, Él guiará sus pasos y le dará la sabiduría que necesita.

Le deseamos lo mejor,

Linda
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1 Ro 3:23

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