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Caso 229

Mi novia me engañó, y encontré fotos de ella con él, haciendo cosas indecorosas. Pero ella no sabía que yo tenía dichas fotografías, y lo que hice fue subirlas al Internet [para] que todos vieran eso, [incluso] sus compañeros de clase. Le hice daño... y ahora me arrepiento.

Consejo

Estimado amigo:

La Internet es una herramienta maravillosa que ha enriquecido nuestras vidas, pero también puede ser un arma destructiva capaz de herir al inocente y a la vez al culpable. A usted lo hirió el engaño de su novia,  y quiso que ella sintiera algo del dolor que usted estaba sufriendo. Así que logró su objetivo mediante el uso de la Internet. Pero tal como lo descubren la mayoría de las personas, la venganza no fue tan placentera como usted  pensó que sería.

Nunca puede borrarse de la mente lo que aparece en la Internet. Claro que puede quitar las fotos, pero el daño ya está hecho. Las imágenes produjeron reacciones en cada una de las personas que las vieron, y sin duda es por esas reacciones que usted ahora lamenta lo que hizo.

Si está al tanto de las noticias, seguramente sabe que este tipo de incidente en la Internet ha hecho que algunos niños, adolescentes y hasta adultos jóvenes abandonen sus estudios y le den un vuelco total a su vida. En los casos más extremos hasta han resultado en suicidios. Es probable que a usted no se le ocurriera eso cuando publicó esas fotos.

El apóstol Pablo enseñó: «No paguen a nadie mal por mal. Procuren hacer lo bueno delante de todos.»1 «Delante de todos» quiere decir que todos los demás estarán al tanto de lo que hacemos. Sin embargo, la Internet hace que sea posible hacer lo malo sin que nadie jamás se entere de quién lo hizo.

Los blogs y los sitios en la Internet a veces se crean de manera anónima con el fin de difamar a personas y organizaciones. Las redes sociales dan refugio a delincuentes y pedófilos que acechan a los inocentes y a los incautos mediante identidades falsas. Y los adolescentes malogran la reputación de sus amigos al publicar fotos e información comprometedoras, todo sin revelar su propia identidad.

Por supuesto que debe pedirle perdón a su ex novia por lo que usted hizo, pero es posible que ella no esté dispuesta a perdonarlo. ¿Qué puede hacer usted, entonces, para aliviar su conciencia, que con razón lo está acusando? Confiésele su pecado a Dios, y pídale que lo perdone. Si usted es sincero, y si de veras está arrepentido, Él lo perdonará. Su Hijo Jesucristo murió a fin de llevar el castigo por lo que usted hizo, así que usted no tiene que afrontar el castigo eterno que merece por su pecado.

Sea un ejemplo de bondad, honradez e integridad. Quien es íntegro hace lo correcto aun cuando nadie lo esté observando. Haga lo debido cuando la gente puede verlo, y haga lo debido cuando la gente no puede verlo. No haga nada de lo que se avergonzaría si otros lo supieran. Trate a los demás tal y como quiere que ellos lo traten a usted.2 Tarde o temprano el recuerdo de este triste episodio desaparecerá, pero su recién cultivada integridad y relación con Cristo lo acompañarán de aquí en adelante.

Le deseo lo mejor,

Linda
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1 Ro 12:17
2 Mt 7:12

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