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Caso 238

Hace siete años tuve una pareja que [después] se unió... con mi hijo mayor. Al ver esa situación, me alejé de ellos. Pero al pasar los años, me buscaron para presentarme a su hijo, al cual le tomé el cariño de abuelo, pues por mucho dolor que me causaron, dejé de lado mi pena....

Pero ahora, después de algunas sospechas que tuve, la mujer me confesó que el niño es mío y no de su pareja, [es decir, de] mi hijo. ¿Qué debo hacer, pues el niño recibe malos tratos?

Consejo

Estimado amigo:

Lamentamos el dolor que esto le ha causado. Sabemos que es probable que, a través de esta difícil experiencia, usted haya aprendido de primera mano por qué Dios estableció la norma de que las relaciones íntimas se consumaran sólo entre personas casadas. Si usted no hubiera tenido una relación física con la mujer, nunca habría ocurrido tal situación. Si bien es demasiado tarde para usted, esperamos que otras personas aprendan esta lección al enterarse de su caso.

Lo que debe hacer ahora depende de los pormenores de la situación. Es de suponerse que usted ha calculado más o menos cuándo la mujer comenzó a tener una relación física con su hijo, y cuándo nació el niño. Usted no pensaría que ese niño es hijo suyo a no ser que haya nacido antes de los nueve meses después de que usted se alejara de ella. Si es así, debe pedirle a ella que mande a hacer el examen del ADN del niño a fin de saber de quién es hijo. Si el ADN prueba que usted no es el padre, entonces podrá seguir siendo un abuelo cariñoso que hace todo lo posible por mejorar la vida del niño.

En cambio, si el examen de ADN prueba que usted es el padre, entonces será necesario que se tomen más decisiones. Al parecer, la mujer y el hijo suyo no se están llevando bien del todo; de lo contrario, ¿qué motivo tendría ella para revelarle a usted semejante secreto? Es posible que ella pronto deje al hijo suyo y desee volver con usted. Si es así, y usted todavía siente amor por ella, no debe siquiera considerarlo a menos que ella le diga que lo ama y está dispuesta a casarse con usted. No comience a tener ninguna relación con ella sino hasta después de que se casen. El hacer lo contrario sería repetir el mismo error que cometieron al principio.

Después de que se casen, usted podrá formar un hogar amoroso para su hijito. Le instamos a que le pida a Jesucristo que perdone los pecados que usted ha cometido y que forme parte de su vida. Con la ayuda y la sabiduría que Él le dará, usted podrá volver a comenzar y esforzarse por ser la clase de padre del que ambos hijos se enorgullezcan.

Ahora bien, si ella sigue en la relación con el hijo suyo, usted podrá colmar de amor al niño y hacer todo lo posible por mejorar su vida. A no ser que ella decida por su cuenta disolver el hogar, en realidad es mejor que usted siga siendo el abuelo que ama al nieto entrañablemente y no deja de cultivar el afecto que siente por él.

Le deseamos lo mejor,

Linda

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