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Caso 569

Tengo veintitrés años y un hermoso hijo de tres años.... He engañado a mi pareja [haciéndole creer que mi hijo es de él]. ¡Tengo una culpa enorme! Desde mis quince años me he drogado, he tomado [licor], he sido violada muchas veces y he estafado a algunas personas por dinero fácil.

No sé qué hacer. Mi hijo cada día crece más, y el vicio del alcohol y las drogas me está matando....  La desesperación me domina, el qué dirá de la gente y el no poder parar esto y ser una mujer de bien.

Consejo

Estimada amiga:

Usted ha tomado algunas malas decisiones en su vida, pero así también lo hemos hecho todos nosotros. El apóstol Pablo escribió que todos hemos pecado y que ninguno de nosotros satisface la norma santa de Dios.1 Por lo tanto, según lo que enseñó San Pablo, hay sólo dos grupos posibles: los que nunca han pecado y los que sí han pecado. ¿Acaso hay alguien que nunca haya pecado? Sí, pero solamente uno. Es Jesucristo, el único Hijo de Dios.

Aunque usted tal vez sienta que sus pecados son peores que los de otras personas, forma parte del mismo grupo en que estamos los demás. Todos somos pecadores. Cada uno de nosotros merece castigo. Sin embargo, como Cristo nunca pecó, Él puede ponerse en nuestro lugar. Puede tomar nuestro castigo y las consecuencias de nuestro pecado. Él murió en la cruz para pagar por todos los pecados que usted y yo hemos cometido.

Es probable que usted se esté preguntando por qué alguien que nunca pecó hubiera estado dispuesto a pagar el castigo por los que sí han pecado. El apóstol Juan escribió uno de los versículos más conocidos de la Biblia a fin de darnos la respuesta: «Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.»2

¡Es porque Dios nos ama! Es tal su amor por nosotros que envió a su Hijo, Jesucristo, a vivir en este mundo y luego morir por nuestros pecados. Cristo murió no sólo por las personas que han cometido unos cuantos pecados, sino también por las que han cometido muchos.

Cuando usted ore en sus propias palabras y le pida a Dios con sinceridad que la perdone por todo lo malo que usted ha hecho, ¡Él la perdonará! Y no solamente la perdonará, sino que también borrará todos sus pecados. Eso quiere decir que podrá comenzar desde cero y ser un buen ejemplo a seguir para su hijo. Ya no tendrá por qué avergonzarse ni desesperarse.

Dios puede ayudarla a liberarse de sus vicios, pero usted también necesitará la ayuda de otras personas. Forme parte de un grupo de apoyo para quienes se están rehabilitando de las drogas y del alcohol. Y busque una iglesia que ofrezca programas para personas que se están rehabilitando. Para más información, lea los Casos 388 y 435.

Le deseamos lo mejor,

Linda
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1 Ro 3:23
2 Jn 3:16

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