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Caso 76

Hace un año aproximadamente, mi novio terminó nuestra relación, y a los dos meses me buscó para que regresáramos. Pero en ese transcurso, conoció a otra muchacha y la embarazó. [Él] me pidió perdón y que le diera otra oportunidad, y lo hice.

Hace dos meses nació el bebé. [Mi novio] se está haciendo responsable económicamente y lo visita dos veces a la semana. Pero yo no me siento cómoda con esa situación. Lo amo, pero no me gusta que vaya a visitar al bebé, porque me dan celos. Él me dice que sólo va por el bebé, porque a la mamá de ese niño no la quiere....

¿Qué puedo hacer? Él quiere casarse conmigo, pero soy muy celosa al saber que tiene ese hijo...

Consejo

Estimada amiga:

Lamentamos tener que decirle que afronta una situación imposible. A pesar de que usted no hizo nada malo, ahora tendrá que sufrir las consecuencias de la conducta imprudente, perjudicial e inmoral de su novio. Usted sólo tiene dos opciones; ¿cuál escogerá?

La primera opción es sufrir el dolor emocional ahora, y a la larga recuperarse y llevar una vida feliz. La segunda opción es prolongar el dolor emocional por el resto de su vida. ¿Cuál opción le parece mejor: el sufrimiento inmediato que algún día dejará de sentir, o el sufrimiento continuo que nunca terminará? Sólo usted puede tomar esa decisión.

Con la primera opción, tendrá que dejar de ver a su novio y ponerle fin de inmediato a toda relación con él. Tal vez él le haga toda clase de promesas y le ruegue que reconsidere su decisión. Y quizás usted pase días enteros llorando por lo deprimida que se siente sin él. Pero nada de eso importa. Cuando él optó por tener relaciones íntimas con la otra mujer, y ella dio a luz un hijo, él tomó una decisión irrevocable, que no puede anularse. Esa inocente criatura no merece que se le trate como si no valiera nada, como tampoco lo merece usted. Su novio ahora es responsable, ante todo, de su hijito, y no de usted en absoluto.

En cambio, usted puede optar por darle a su novio una segunda oportunidad, aceptar sus promesas y casarse con él. De hacerlo así, le prometemos que el sufrimiento emocional que sentirá a causa de esa situación no tendrá fin. En tal caso, le rogamos que recuerde que esa pobre criatura no hizo nada malo y que necesita a un padre en su vida. Y queremos recordarle que ese hijo que tiene su novio, nacido de otra mujer, necesita que él lo ame tanto como amaría a los hijos futuros que ustedes dos pudieran tener. Si decide casarse con este hombre, usted debe determinar amar igualmente al hijo de él y acogerlo en su hogar siempre que pueda, a la par con sus propios hijos biológicos. Por otra parte, a fin de crear un ambiente más favorable para todos, usted debe tratar cordialmente a la madre del niño; así que tiene que poner a un lado esos celos.

Dios quiso librarnos a todos de semejante sufrimiento emocional, así que nos dio una regla a seguir. Esa regla es que sólo tengamos relaciones íntimas con nuestro cónyuge.1 Si todos obedeciéramos esa regla divina, evitaríamos muchas enfermedades, la mayoría de los niños tendrían el padre y la madre que necesitan, y no habría millones de mujeres como usted, que lloran solas en sus almohadas y que les cuesta trabajo conciliar el sueño cada noche.

Le deseamos lo mejor,

Linda y Carlos Rey
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1 Éx 20:14; Heb 13:4; 1Co 7:2

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