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Caso 53

Después de diez años... mis hijas de diez y quince años respectivamente... [y yo emigramos de nuestro país natal para] vivir junto a mi esposo y padre de mis hijas. Mi esposo y yo estuvimos de acuerdo en estar separados para que él trabajara en el extranjero, perdiendo así la unidad familiar....

Hoy ni mis hijas ni yo queremos vivir acá, a causa de lo distinto que es todo en este país. Queremos regresar a nuestras costumbres y cultura. Nos duele mucho el desarraigo más que la desintegración familiar. Pero mi esposo no está preparado para viajar con nosotras. El llegaría después quizá [de] cinco años....

No me gusta aquí..., pero me pregunto ¿qué es lo mejor para las niñas...?

Consejo

Estimada amiga:

Lamentamos que le haya sido tan difícil adaptarse a las condiciones en el nuevo país. Y comprendemos lo difícil que es ver lo tristes que están sus hijas. De por sí la experiencia ya ha sido traumática para las tres, por lo que parece más fácil volver al ambiente al que están acostumbradas.

Sin embargo, el hecho de que nos esté pidiendo consejo indica que en lo profundo de su corazón usted sabe que el vivir separada de su esposo no es una buena opción. Cada semana se comunican con nosotros mujeres así como usted, con un esposo que trabaja en el extranjero (véase Caso 38). Aun se han comunicado con nosotros niños que tienen padres que trabajan muy lejos (véase Caso 33). Gran parte del tiempo resulta que esos cónyuges no vuelven a vivir juntos, debido a que por lo general uno de los dos se enamora de alguien que vive cerca y con quien puede verse con regularidad.

Es extraordinario que usted y su esposo hayan podido permanecer casados a pesar de haber vivido separados durante diez años. Pero no podemos dejar de preguntarnos: ¿En cuántas actividades escolares han participado sus hijas sin que su padre estuviera presente para verlas? ¿Cuántas noches se han acostado las niñas sin que su padre estuviera allí para besarles la frente y asegurarse de que estén bien arropadas? ¿Cómo van esas niñas a cultivar el debido aprecio por el matrimonio cuando sus padres no piensan que es importante vivir juntos?

Según lo que usted nos ha dicho, durante el tiempo que estuvieron separados, ustedes estaban siguiendo un plan que habían hecho para la familia. El plan consistía en que volvieran a vivir juntos tan pronto como fuera posible. Ahora que ha ocurrido, no ha resultado tal como esperaban. Usted no está contenta y sus hijas tampoco. Pero ¿acaso su esposo no se ha sentido solo y desdichado sin ustedes durante diez años?

La historia está repleta de casos de personas a quienes les ha tocado mudarse de un país a otro. La mayor parte del tiempo se les ha hecho difícil, y no ha habido un solo momento en que hayan dejado de extrañar el ambiente familiar de su propia cultura. Pero a causa de lo importante que era, han aprendido a adaptarse a las nuevas circunstancias y a forjar una vida mejor para sí mismas.

No estamos aconsejándole necesariamente que se quede en su nuevo país, sino más bien recomendándole que se quede junto con su esposo y que hagan sus planes futuros juntos, cualquiera que sea el país en que vivan.

Honre a su esposo permaneciendo a su lado, tal como lo prometió cuando hizo sus votos nupciales. A usted se le hará mucho más fácil adaptarse al nuevo país si determina que la prioridad más importante de su vida es estar junto a él. Y verá que con el tiempo sus hijas seguirán su ejemplo, aprendiendo a su vez a adaptarse.

Le deseamos la unidad familiar,

Linda y Carlos Rey

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