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Caso 179

Me enteré de que mi esposo tenía un hijo con otra mujer y, al saberlo, me enfermé y entonces le pedí a Dios que me ayudara a perdonarlo.... Pero mis hijas y mi familia dicen que estoy mal, que por aceptar al niño yo estoy [restándole importancia] al pecado. Yo no lo veo así.... Incluso tuve [durante tres meses] al niño, que ahora ya tiene ocho años, porque iba mal en la escuela, y mejoró.... Siempre estuve pendiente para las tareas, las comidas y la ropa limpia.... Pero un día su mamá vino por él y se lo llevó, y bajó de calificaciones y reprobó el año....

Me preocupa que su mamá no le ponga las atenciones que él necesita y que este año le pase lo mismo, porque ahora ella decidió que ya no lo va a dejar venir a vernos.... El niño no tiene la culpa del adulterio de mi esposo, y tampoco él decidió venir a este mundo en estas circunstancias.... Aunque no es mi hijo, lo amo como si lo fuera; pero hasta ahorita todos me dicen que yo estoy mal, y sé que mi esposo sufre también al no verlo, y no sé qué hacer.

Consejo

Estimada amiga:

¡Nunca le crea a nadie que le diga que es malo perdonar o que es malo amar! Usted estaba siguiendo el ejemplo de Dios el Padre cuando perdonó a su esposo, a pesar de la manera en que él la había herido emocionalmente. Y usted ha estado siguiendo ese ejemplo divino al amar al niño.

Muchas personas confunden el perdón con la confianza. Creen que uno no debe perdonar a alguien, porque eso quiere decir que uno va a tener que confiar en que no volverá a hacerlo. No es así. Uno puede perdonar primero, y luego darle a la persona una segunda oportunidad para merecer su confianza. Así responde Dios cuando le pedimos que perdone nuestros pecados. Él perdona primero, y luego nos da una oportunidad de vivir de un modo diferente y de evitar los mismos errores en el futuro.

Muchos también culpan indebidamente a alguien por las malas circunstancias en su vida. Usted ha tenido la sabiduría para comprender que la culpa no la tiene el niño que nació como fruto del pecado de su esposo. Ese niño es inocente, y sin embargo tendrá que afrontar durante toda su vida muchas de las consecuencias de la conducta de sus padres biológicos. ¡La felicitamos de todo corazón por amar al niño a pesar de todo eso!

Cada país tiene sus propias leyes con relación a la visitación de niños y al sustento económico que les corresponde, así que usted va a tener que investigar a ver qué dicen las leyes de su país. Sin embargo, por lo general cuando una madre biológica se niega a permitir que su hijo visite a su padre, se debe a que quiere o necesita dinero para los gastos del niño, e imprudentemente usa al niño como palanca para obtenerlo. En tales casos, más bien recomendamos que la madre biológica se valga del sistema judicial, si es necesario, para obtener ese sustento económico; pero que nunca impida que se vea con su padre con determinada frecuencia. Y también recomendamos que el padre se valga de todo recurso legal para exigir que la madre biológica le permita visitar a su hijo.

Le deseamos lo mejor,

Linda y Carlos Rey

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