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Caso 538

Soy padre divorciado desde hace dos años. Quedaron dos hijos.... Tengo custodia compartida de fines de semana, pero la mamá se ha empeñado en que los niños no vengan conmigo, así que tengo casi un año de no ver mucho a mis hijos. Me he resentido mucho con ellos porque veo su desprecio hacia mí. Ya no voy por ellos los fines de semana, pero los quiero mucho y quiero lo mejor para ellos. ¿Qué puedo hacer para no seguir perdiendo a mis hijos?

Consejo

Estimado amigo:

Lamentamos su situación y comprendemos por qué es difícil. Sin embargo, le rogamos que recuerde que las víctimas del divorcio son los hijos, y que la vida de ellos estará marcada para siempre por los problemas que hay entre usted y la madre. Jamás les eche la culpa a ellos por lo que está pasando.

¿Hay alguna razón específica por la que la madre de sus hijos no quiere que usted los vea? ¿Es usted adicto al alcohol o a las drogas? ¿Es violento usted cuando se enoja? ¿Les da mal ejemplo de algún modo a sus hijos? Si nada de esto es cierto, entonces es probable que la madre de los niños se esté portando así debido al rencor que siente por usted.

Nosotros tenemos un pariente cercano que se encontraba en una situación parecida. Él tenía custodia compartida, pero la madre del hijo no lo dejaba cumplir con sus visitas. Él tuvo que volver dos veces a pedirle al juez que hiciera cumplir la orden del tribunal. Y tuvo que solicitar una escolta de la policía cada vez que iba a recoger al hijo para que la madre acatara la orden.

No sabemos si usted tiene estas opciones en su país, pero le aconsejamos que se asegure de aprovechar todo recurso que tenga para hacer valer su derecho de visitas. No se dé por vencido. A pesar de que la madre ha hecho que sus hijos lo desprecien, ellos lo necesitan a usted como padre. Tienen que saber que usted los ama y que nunca dejará de tratar de tener esa relación con ellos.

Vaya a la escuela de los niños con una copia de la orden del juez, y pida que lo notifiquen acerca de todas las actividades en que ellos estén participando. Asista a todo concierto, drama o evento deportivo en que participen. Si ya tienen teléfonos, envíeles mensajes de texto positivos, aun cuando no respondan o aunque tengan una reacción negativa.

Usted debe amarlos y mostrarles ese amor aunque no estén dispuestos a aceptarlo por ahora en esta etapa de su vida. Debe seguir el ejemplo que Dios nos ha dado de amarnos como hijos suyos aun cuando lo rechacemos y nos neguemos a tener una relación con Él. Dios sigue amándonos y ofreciéndonos perdón por todos nuestros pecados en el nombre de su Hijo Jesucristo. Él nunca nos abandona, y le recomendamos que usted tampoco abandone a sus hijos. Algún día, tal vez dentro de unos años, ellos tendrán la madurez necesaria para comprender todos los problemas de por medio. Para ese entonces, ¿estará usted listo y a la espera para responderles? Dios nos está esperando a cada uno con los brazos bien abiertos para recibirnos cuando nos volvamos a Él.

Le deseamos lo mejor,

Linda

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