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Caso 94

Tengo veintidós años de edad y cinco meses de casada.... Cuando mi esposo y yo aún éramos novios, él tuvo un romance con una chica, lo cual nunca me comunicó.... Hace unas semanas, le obligué a que me confesara si hubo algo entre ellos..., y me dijo la verdad que buscaba, la cual frustraría mi vida hasta el punto que no encuentro otra solución posible que el divorcio.

No puedo confiar más en él, aunque me prometió que desde que nos casamos no ha [visitado] más a esa chica. ¡Ayúdenme, por favor!... La desconfianza e incertidumbre no me dejan ver el mismo hombre del cual me enamoré.

Consejo

Estimada amiga:

Es evidente que usted está muy molesta por lo que hizo su esposo, como lo estaría cualquier cónyuge. Sin embargo, recuerde que eso sucedió antes de que se casaran. Los dos eran novios, pero su esposo aún no había hecho los votos del matrimonio. Y aunque creemos que él procedió mal, usted necesita comprender que no es lo mismo que él le haya sido infiel antes que después de casado.

Pensemos en la razón por la que su esposo no le dijo nada acerca de la otra joven. Él sabía cómo iba a reaccionar usted, y no quería poner en peligro la relación entre los dos. Usted pudo haber suspendido los planes de la boda, y él no podía correr ese riesgo. Así que le mintió para asegurarse de que usted se casara con él. Sólo nos queda suponer que lo hizo por lo mucho que la amaba y que quería que usted fuera su esposa. Él la escogió a usted y no a la otra. Y, por supuesto, creemos que no se debe mentir por ninguna razón, así que no estamos justificando la conducta de él. Pero usted sí necesita comprender por qué ocurrió.

Nos parece que usted fue imprudente al obligar a su esposo a que le revelara lo sucedido en el pasado. Ahora, lo único que ha cambiado es que usted se siente muy frustrada. Si usted es de esas mujeres que se ponen celosas cada vez que su esposo mira por un instante a otra mujer, es probable que se sienta frustrada por el resto de su vida.

No es posible que sepamos si su esposo es mujeriego o si la relación que sostuvo con aquella joven fue algo que no va a repetirse. Pero a menos que usted tenga pruebas de que él le ha sido infiel desde que se casaron, no hay razón alguna para que usted siquiera considere el divorcio.

En este caso, lo que usted necesita hacer es perdonar a su esposo por lo que hizo antes de que se casaran. Perdónelo y olvídese de eso; deje de recordárselo. El apóstol Pablo nos enseñó que debemos tolerarnos unos a otros y perdonarnos si tenemos queja contra otro. Así como el Señor nos perdonó, debemos perdonar también nosotros.1 Eso nos recuerda que conforme perdonamos a otros, Dios nos perdona cuando se lo pedimos. Él entregó incluso a su único Hijo para que pagara el castigo por nuestros pecados a fin de que pudiéramos ser perdonados. El Señor tomó la decisión de perdonarnos a nosotros, y usted puede así mismo tomar la decisión de perdonar a su esposo y hacer de su hogar un lugar de paz y armonía.

Le deseamos lo mejor,

Linda y Carlos Rey
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1 Col 3:13

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