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Caso 532

Soy casado, pero mi felicidad no está completa porque no hemos procreado hijos. Mi esposa tiene muchos padecimientos de salud, y mi deseo es divorciarme.

Consejo

Estimado amigo:

Usted tiene tres quejas con relación a su matrimonio. La primera es que no está completamente feliz, y la segunda es que su esposa no ha quedado embarazada. La tercera queja es que ella tiene problemas de salud, pero usted no dice si éstos pudieran ser lo que está impidiendo un embarazo. Tampoco sabemos si ustedes dos se han sometido a exámenes médicos para determinar si uno de los dos es infértil.

A menos que sepa con certeza que hay una razón médica por la que su esposa no puede concebir un hijo, usted no puede suponer que pudiera tener un hijo con otra mujer. Así que el divorciarse de su esposa a fin de casarse con otra madre en potencia pudiera resultar en la misma situación en que se encuentra ahora. Por supuesto, nadie quiere contemplar la posibilidad de que sea infértil, pero no hay modo de saberlo sin someterse a un examen médico.

Además, el divorciarse de su esposa por los problemas de salud que la aquejan sería darle prioridad a lo que usted siente y no a los votos que hizo. El día de la boda usted prometió amar y serle fiel a su esposa «en tiempo de enfermedad y de salud». Sin embargo, ahora está considerando quebrantar esos votos porque no se siente completamente feliz.

Para llegar a ser personas maduras y responsables tenemos que aprender a hacer ciertas cosas a pesar de no tener deseos de hacerlas. La mayoría de nosotros vamos al trabajo aun cuando no tengamos ganas de trabajar. Hacemos el aseo y mantenemos la casa en que vivimos aun cuando preferiríamos no hacerlo. Y la mayoría de nosotros cumplimos nuestras promesas aun cuando no tengamos deseos de cumplirlas.

La buena noticia es que usted tiene otras opciones fuera del divorcio. Puede optar por cumplir con los votos que le hizo a su esposa. Y puede decidir amarla mediante la actitud y conducta que manifieste, a pesar de las limitaciones físicas de las que ella padezca.

Hay un ejemplo perfecto que puede seguir a fin de saber cómo amar a su esposa a pesar de lo que usted siente. El apóstol Pablo enseñó a los esposos a que amaran a la esposa tal como Cristo nos amó al extremo de morir por nosotros.1 Así que Jesucristo es el ejemplo de amar a tal grado que estamos dispuestos a hacer algo a pesar de no tener deseos de hacerlo. Él dio su vida misma por usted, de modo que para seguir su ejemplo usted debe estar dispuesto, como mínimo, a amar a su esposa cuando ella esté enferma.

En cuanto al deseo de tener un hijo, si sabe ahora, o descubre más tarde, que hay una razón médica por la que uno de los dos es infértil, le animamos a que considere adoptar a un niño o a dos o más niños que sean hermanos. Nosotros tenemos tres hijos adoptivos, y podemos decirle por experiencia que la adopción puede hacerlo igual de feliz que tener un hijo biológico.

Le deseamos lo mejor,

Linda
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1 Ef 5:25

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