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Caso 220

Han pasado dos meses, y no he podido encontrar un empleo. Tengo una nena de un año y mi esposa. Me siento frustrado, preocupado y hasta mi esposa me dice que soy un fracasado. Me han ofrecido irme a buscar el sueño americano de forma ilegal y dejar a mi familia. Con la desesperación que siento, estoy considerando irme, aunque no sé qué hacer. No quiero dejar a mi esposa y a mi hija, porque es como si arrancaran un pedazo de mi corazón. Deme un consejo, por favor.

Consejo

Estimado amigo:

Estamos seguros de que muchos de los que escuchen su caso se identificarán con la situación en que usted se encuentra. Las economías de la mayoría de los países del mundo han sufrido reveses en los últimos años, y como resultado hay personas como usted que han sufrido las consecuencias. Ahora usted enfrenta el mismo conflicto que todas esas personas.

A lo largo de la historia ha habido quienes han optado por ir a otro país en busca de trabajo y alimento. Familias enteras dejan atrás todo lo que han conocido con la esperanza de hallar oportunidades en lugares distantes. Esto puede dar resultado, aunque con frecuencia es difícil abandonar a familiares y amigos y comenzar de nuevo. Sin embargo, hay dos consejos que podemos darle.

El primero es que no vaya a ninguna parte sin su esposa y su hija. Hemos recibido correspondencia de parte de niños cuyos padres han ido a otro país a buscar trabajo, y que nunca han regresado. Esos hijos se sienten abandonados y no pueden comprender por qué sus padres los dejaron atrás. Las esposas se quedan con menos recursos económicos que antes y la responsabilidad de criar solas a sus hijos.

El segundo consejo que le damos es que nunca mienta ni quebrante ninguna ley a fin de entrar en otro país. Una vez que usted comience a mentir y a violar las leyes, eso se convierte en un círculo vicioso. El engaño causa ansiedad y hace que el mentiroso sienta que a cada paso debe volverse a ver quién pudiera estar siguiéndolo. Luego vienen más mentiras a fin de encontrar trabajo, y otras tantas para sobrevivir. No hay nada bueno que resulte de una vida plagada de mentiras constantes. Salomón, a quien se le conoce más que nada por su sabiduría, dijo: «El Señor aborrece a los de labios mentirosos, pero se complace en los que actúan con lealtad.»1

Si no es posible llevar a su familia consigo a otro país legalmente, considere mudarse con ellos a otra región de su país. En la mayoría de los países hay zonas en las que se necesitan trabajadores para empresas o para el gobierno, a diferencia de la región en que vive usted ahora.

Levántese temprano cada mañana, como si tuviera trabajo. Vístase y recorra su ciudad todos los días. Pida trabajo en cada almacén, negocio u organización. Ande por cada calle. Acepte cualquier trabajo que se le ofrezca, aunque no sea uno en que tenga experiencia. El ser fiel en ese trabajo pudiera abrirle puertas para algo mejor. Uno de nuestros hijos no podía encontrar trabajo, así que comenzó a estacionar autos en el edificio de una empresa. En poco tiempo se hizo amigo de un médico cuyo auto él estacionaba todos los días. Al médico le cayó bien nuestro hijo y poco después le ofreció trabajo en su consultorio. Allí recibió adiestramiento acerca de computadoras, y a la postre llegó a ser el gerente de la sucursal de una compañía en otra región del país. Eso jamás habría sucedido si él no hubiera estado dispuesto a estacionar autos.

Si usted tiene una relación personal con Cristo, puede orar cada mañana y pedirle que lo guíe. Pero si no ha hecho de Cristo su Salvador, ¡no espere un día más! Invítelo a que sea su Salvador y su Guía.

Le deseamos lo mejor,

Linda
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1 Pr 12:22

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