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Caso 430

Mi novia me prohíbe tener amistades femeninas. Me vive celando a diario con quien menos usted se lo ha de imaginar. ¡Con decirle que me ha celado hasta con mi hermana! Por eso la he dejado de querer un poco. Me quiere tener dominado. Siento que no hay confianza y, por mucho que nos queramos, pienso que no llegaremos [a casarnos] como lo habíamos pensado.

Consejo

Estimado amigo:

Nos alegramos de que haya pedido consejo antes de comprometerse en matrimonio con su novia. Todavía le queda tiempo para evitar tomar la peor decisión de su vida.

Lo que usted describe es intolerable y enfermizo. Una mujer así de celosa tiene problemas serios y necesita consultar con un consejero profesional. El casarse con ella lo condenaría a usted a una vida miserable e infeliz. La manera más apropiada de proceder es romper el noviazgo de inmediato y así evitar que ella siga manteniendo la esperanza de que van a casarse.  No ceda a sus demandas manipuladoras ni a sus manifestaciones emocionales. Y no discuta con ella ni se justifique. Sólo dígale que esos celos excesivos han hecho que usted tenga que alejarse, y que ella necesita ayuda profesional.

En los Casos 39 y 248 hemos dado consejos detallados en cuanto a cómo afrontar los celos en un noviazgo y en un matrimonio. Esos casos pueden leerse en www.conciencia.net. Sin embargo, en el caso suyo no le recomendamos que permanezca en esa relación tanto tiempo como para tener que poner en práctica esos consejos.

Usted admite que ya ha dejado de querer un poco a su novia. Una vez que eso ocurre, es muy difícil volver a sentir el amor de antes. Si ya estuviera casado, tendría que esforzarse muchísimo para reparar el daño causado. Sin embargo, como no está casado, es mejor que se aleje mientras pueda.

Su novia no solamente es celosa sino también dominante, autoritaria y manipuladora. A no ser que logre cambiar, hay pocos hombres que pudieran ser felices con ella.

El apóstol Pablo escribió que los celosos no formarán parte del reino de Dios.1 Esa es otra manera de decir que los celosos están cometiendo pecado y no van a ir al cielo. Claro que todos hemos pecado y no podemos ir al cielo a no ser que le hayamos pedido perdón a Dios. También debemos esforzarnos a diario por cambiar nuestro modo pecaminoso de actuar, y por cultivar una relación estrecha con su Hijo Jesucristo, quien desea fortalecernos. Su novia puede ser perdonada al igual que todos nosotros, pero ella necesita la ayuda de Dios y la de un consejero profesional.

Le deseamos lo mejor,

Linda
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1 Gá 5:19-21

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