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Caso 186

Estoy luchando con mis vicios, los cuales son la Internet, la pornografía y los deseos sexuales.... Esta es una lucha en la que siempre fracaso. Por eso le envío este mensaje para obtener una respuesta de usted...

Consejo

Estimado amigo:

Usted ha dado el primer paso, que es admitir que tiene un problema, y el segundo paso, que es reconocer que, en efecto, lo está controlando la tentación sexual. Sin embargo, aunque esos pasos son los primeros en el proceso que lleva a la rehabilitación, no ha podido impedir que el ciclo se repita vez tras vez, así que ha perdido la esperanza. Y sin esperanza, cualquier problema puede abrumarnos.

En el caso número siete, ofrecemos en detalle pasos específicos que debe dar cualquiera que desee vencer una adicción a la pornografía. Le sugerimos que busque el caso siete y comience a poner en práctica esa lista.

Además, le recomendamos que instale un programa en su computadora que lo obligue a rendirle cuentas a otra persona. Hay programas que automáticamente archivan las direcciones de los sitios en la red que usted visita y envían ese archivo a la persona que usted haya escogido para rendirle cuentas a fin de que lo ayude. Entonces, cada vez que se sienta tentado a ingresar a un sitio pornográfico, tal programa informático podrá servirle como una fuerte motivación para querer evitar la embarazosa notificación que recibiría esa persona. El saber que lo que usted haga ya no será un secreto le ayudará a resistir la tentación. Si de veras quiere dejar de practicar ese vicio, entonces estará dispuesto a rendirle cuentas a alguien y a comprar el programa adecuado; si busca excusas para no hacer lo que le aconsejamos, entonces de seguro usted en realidad no quiere ganar esa batalla.

El deseo de ver imágenes pornográficas es un hambre que nunca queda satisfecha. Cualquiera que sea la cantidad de imágenes que uno vea, siempre ha de querer ver más. Nunca es suficiente. Los que son adictos a la pornografía son capaces de alejarse del todo de sus seres queridos y hasta perder sus empleos porque tratan constantemente de satisfacer esa hambre insaciable que tienen dentro sin esperanza alguna de lograrlo.

Sin embargo, ¡hay esperanza para usted! El apóstol Santiago nos dio la fórmula. Él dijo: «Sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes. Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes.»1 El someterse a Dios significa hablar con Él y pedirle ayuda. Quiere decir pedirle a su Hijo Jesucristo que le perdone sus pecados y le dé una vida completamente nueva. El acercarse a Dios significa permitirle que cambie su vida de adentro hacia afuera a medida que usted cultiva a diario una relación con Él. Resistir al diablo es una frase de acción que implica formular un plan de resistencia y llevarlo a cabo todos los días. A medida que sus actividades y quehaceres diarios se vayan enfocando con mayor frecuencia en lo que Dios prefiere que usted haga, se le hará más fácil oponer resistencia.

Le deseamos lo mejor,

Linda
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1 Stg 4:7

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