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Caso 57

Una mujer llegó a mi casa y me entregó a su bebé de tres días de nacida. Mi esposo y yo la aceptamos con gran ilusión, pues no habíamos podido tener hijos biológicos. A los seis meses, yo quedé embarazada y estaba feliz... pero cuando nació mi hija, mis suegros comenzaron a hacer diferencias entre ellas, y esto nos produjo muchos conflictos de pareja.

Finalmente me divorcié. Ahora vivo con el temor de que mi hija adoptiva se entere de la verdad: que su verdadera madre la rechazó y [la] regaló porque era producto de su adulterio.

Consejo

Estimada amiga,

Nos alegramos de que nos haya pedido consejo, ya que el futuro bienestar emocional de su hija adoptiva pudiera verse afectado por la manera en la que usted resuelva esta situación. El temor que usted siente es que ella se entere de que su madre la regaló porque fue el resultado impensado de una relación adúltera.

Lo primero que le pediríamos a usted que hiciera es que reconsidere el lenguaje que emplea cuando piensa al respecto y cuando cuenta la historia de su hija. En lugar de pensar y decir que su madre la rechazó, sería más acertado (y mucho más amable) decir que la madre biológica de la niña quería que ella tuviera un hogar amoroso con una madre y un padre que estuvieran casados el uno con el otro, y que la madre biológica no podía proveer ese tipo de hogar para ella. Así que la madre biológica optó por darle una mejor vida al dejarla al cuidado de la familia de usted.

La mayoría de las mujeres llegan a amar a la criatura que llevan en el vientre, y a menos que usted sepa que no es así, es mejor suponer que esa madre biológica amaba y se interesaba por su criatura y quería lo mejor para ella. El hecho de que la niña fue concebida en una relación adúltera no tiene nada que ver con el interés que tenía la madre biológica por su bebé. Es cierto que ella quería ocultar su pecado, pero lo más probable es que también quería una buena vida para su pequeña.

Lo segundo que le aconsejamos que haga de inmediato es que le cuente a su hija la historia de cómo llegó a formar parte de su familia. Usted deseaba con urgencia un bebé, y tenía un hogar y una familia que ofrecerle. La madre biológica se convenció de que usted podía darle a su hija un hogar con mamá y papá, así que decidió que su hija tendría una mejor vida con usted. Cuando cuente esta historia, hágalo en el mismo tono de voz y del mismo modo en que hablaría acerca de cualquier otro tema. No diga que es algo muy importante o que es un secreto. Cuente la historia como si le estuviera contando el cuento de la Cenicienta. Es importante contarle la historia una y otra vez en el transcurso de los años para que se convierta en algo que ella siempre ha sabido.

Como lo hemos contado antes, nosotros tenemos un hijo que adoptamos de seis meses de edad. Cuando le leíamos cuentos a la hora de acostarse, también le contábamos la historia de cómo su madre biológica lo amaba tanto que tomó la difícil decisión de permitirnos adoptarlo. Le mostramos fotografías del día en que lo llevamos a casa. Hablamos con él acerca de que sin duda su madre biológica lo extrañaba mucho, pero que había tomado la decisión acertada porque lo amaba. Nuestro hijo jamás se ha preocupado por el hecho de haber sido adoptado, ni tampoco ha hecho preguntas acerca de por qué su madre biológica no pudo quedarse con él. Ahora tiene veintisiete años, y no ha mostrado ningún interés en conocer a su familia biológica.

Por último, le aconsejamos que le pida a Dios en oración que le dé sabiduría para transmitirle sus pensamientos y sus palabras a su hija de una manera positiva. Dios desea ser el Amigo a quien acudimos con nuestros problemas más difíciles, y si usted se lo pide, Él puede ayudarla con esta situación y con las demás dificultades en su vida. Orar es exactamente igual a conversar con un amigo. Dígale a Dios lo que está pensando y sintiendo. Luego deténgase, quédese quieta y escuche mientras Él le responde al corazón.

Le deseamos que escuche la voz de Dios,

Linda y Carlos Rey

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