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Caso 4

En mi caso, mi vida ha sido controversial. Dios me ha dado todo lo que necesito, casi todo multiplicado por dos: dos casas, dos carros, dos hijas, una familia llena de amor. Todo lo que puede pedirse. De pequeño no recuerdo sufrimientos a pesar de haberme criado solamente con mi madre. Ella trabajó para darnos todo lo que necesitábamos en la vida.

Llevo más de catorce años casado con mi esposa. Sin embargo, en ese tiempo le he sido infiel muchas veces, llegando incluso a procrear una niña fuera de mi matrimonio. Llevo ya casi dos años evitando la infidelidad, y lo he logrado; sin embargo, el peso de tanto pecado me hace sentirme mal y entender que algunas veces es imposible lograr el perdón divino.

Adicional a ello, mantengo siempre contacto con las personas con las que he tenido relaciones extramaritales, aunque ya sin las intenciones de volver a pecar.

Espero me aconsejen y puedan definir si hay perdón para mi persona.

Consejo:

Estimado amigo,

El hecho de que haya podido evitar ser infiel durante dos años demuestra su determinación de vencer la tentación. ¡Lo felicitamos por haber tenido éxito durante tanto tiempo!

También lo felicitamos por reconocer lo destructiva que es la infidelidad. Ya son muchas las personas lastimadas: usted, su esposa, sus dos hijas, su otra hija, la madre de ella, y las otras personas con las que se ha relacionado. Usted ha tenido la fuerza de voluntad para terminar con las relaciones fuera del matrimonio, y ahora necesita saber cómo reparar los daños causados. ¿Cómo pueden todos comenzar a sanarse después de sufrir tanto dolor?

Lo último que usted dice es muy interesante: que todavía se mantiene en contacto con las personas con las que ha tenido relaciones extramaritales. No es por nada que usted haya dicho eso. Algo en lo profundo de su ser le está diciendo que mantener ese contacto es muy peligroso. Creemos que debe de inmediato hacer lo necesario para dejar de tener ese contacto. Si eso significa buscar otro empleo o trasladarse a otra localidad, debe hacerlo.

La única persona afectada con la que sí debe mantenerse en contacto es su pequeña hija. Ella no hizo nada por lo que merezca crecer sin padre. Necesita, más bien, mantener una relación con usted. Le aconsejamos a usted que incluya en su agenda un tiempo regular de visita con esta hija, y a su esposa que lo acompañe cada vez que recoja y devuelva a la niña. Si su esposa sabe que usted no tiene ningún interés en la madre de la niña, a su esposa le será más fácil aceptarla como hija de usted y reconocerá que la niña no merece ser castigada por lo que usted hizo como su padre.

Estamos dando por sentado que usted ya le confesó a su esposa su infidelidad y le ha rogado que lo perdone, y que por eso ella sigue a su lado. El hecho de que ella haya optado por perdonarlo nos demuestra que ella es una persona que tiene suficiente fuerza de voluntad para hacer las cosas que le estamos pidiendo en este consejo.

¿Qué tanto debe decirles a sus otras dos hijas? Tanto de la verdad como les sea posible soportar a su edad, y toda la verdad cuando sean mayores. Ellas tienen una hermana, y les conviene tener la oportunidad de conocerla y amarla. Su esposa tendrá que ser un ejemplo positivo para las niñas de cómo una madre puede perdonar y amar, aún a una hija que no es suya. ¿Va ser complicado hacer todo esto? ¡Claro que sí! Pero las consecuencias del pecado casi siempre son complicadas.

¿Cómo puede evitar el volver a caer en tentación?

1. Cuando comience a sentirse atraído por otra mujer, dígaselo a su esposa en seguida. Su esposa necesita comprender que todo hombre normal siente atracción por el sexo opuesto, y que por lo tanto la atracción en sí no es nada fuera de lo común. Ella debe aceptar su transparencia y estar agradecida de que usted le tiene suficiente confianza para contarle su secreto.

2. Cada vez que se sienta tentado, cuénteselo a un amigo discreto que sabe lo peligrosa que es la infidelidad. Cuando eso que usted ha estado pensando deje de ser un secreto por habérselo contado a otro, disminuirá el poder que tiene sobre usted.

3. Determine que jamás volverá a estar solo con otra mujer que no sea su pariente: ni en ningún almuerzo o viaje en automóvil, ni en ninguna cena o paseo. No importa que usted piense que esa mujer lo comprende. De ser así, no estará haciendo más que justificar, de un modo conveniente, un comportamiento muy peligroso.

4. Haga planes de invertir tiempo valioso con su esposa y sus hijas. Ellas lo necesitan a usted. Pónganse de acuerdo en cuanto a actividades que puedan disfrutar juntos.

Usted dice que cree que «algunas veces es imposible lograr el perdón divino». ¡Eso es absolutamente falso! En el capítulo 18 del Evangelio según Mateo, versículos 21 y 22, Pedro le pregunta a Jesucristo cuántas veces debe uno estar dispuesto a perdonar. Jesús le responde: «Setenta veces siete.» Si Cristo espera que los hombres estén dispuestos a perdonar esa cantidad de veces, ¿cuántas veces más no estará dispuesto a perdonar Dios mismo? Dios quiere perdonarnos no sólo nuestra infidelidad, sino también todas las demás ofensas que cometemos contra Él. Todo lo que tenemos que hacer es pedirle que lo haga. «Si confesamos nuestros pecados –nos asegura San Juan–, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad» (1 Juan1:9).

Si usted quiere sentir alivio completo del «peso de tanto pecado», confiésele sus pecados a Dios y pídale perdón. Luego lea la Biblia para conocer la verdad acerca de lo mucho que Dios lo ama y desea darle una vida maravillosa. Apréndase bien lo que la Biblia dice al respecto, y no deje de enseñárselo a sus tres hijas.

Con afecto fraternal,

Linda y Carlos Rey

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