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Caso 292

Tengo veinte años de casado, y casi todo el tiempo le fui infiel a mi esposa con diferentes mujeres, de las que tuve hijos fuera del hogar. Hoy tienen dieciséis y quince, con los que tengo contacto. ¿Debo velar por ellos? ¿Debo buscarlos y mantener una relación con ellos y ayudarles económicamente? Me urge una respuesta.

Consejo

Estimado amigo:

Nos alegra que nos haya contado su caso. Es posible que haya muchos hombres que, al igual que usted, se están haciendo las mismas preguntas y sabrán aprovechar las respuestas.

Es evidente que su conciencia lo está llevando a hacer estas preguntas. En el pasado usted ha hecho caso omiso de ella, pero ahora se da cuenta de que lo que hizo en el pasado tiene implicaciones y consecuencias en el presente.

Muchos hombres que han hecho lo mismo que usted no tienen el valor de afrontar las consecuencias. Temen hacer que su esposa legítima y sus hijos se molesten, y temen el impacto negativo que pudieran sufrir económicamente si reconocen a más hijos como suyos. Temen el posible rechazo de sus hijos ilegítimos, y temen que haya conflicto con las respectivas madres de esos hijos. Tales temores impiden que esos hombres hagan lo correcto, y acallan la conciencia a fin de poder seguir adelante.

Los hijos ilegítimos crecen, llegan a ser adultos y nunca dejan de preguntarse qué mal hicieron que causó que su padre no los amara. Viven con el rechazo, y muchas veces con enojo. Viven con madres que con frecuencia sienten amargura y enojo ellas mismas. Y por lo general viven en la pobreza. Algunos de ellos nos cuentan su caso, y tratan de olvidar lo sucedido, pero las emociones negativas los acompañan durante años.

Si usted tiene el valor de hacer lo correcto, entonces la respuesta a todas sus preguntas es: «¡Sí!» Sí, usted debe buscarlos. Y sí, debe contribuir al sustento económico de ellos. Pero no espere que lo reciban con los brazos abiertos. Han pasado muchos años en que se han sentido heridos por usted, y eso establece una barrera entre usted y ellos. Le tomará años sobreponerse al impacto negativo de su conducta pasada. Así que será muy difícil, y sin embargo no deja de ser la forma correcta de proceder. Y cuanto más pronto comience a hacerlo, mejores resultados obtendrá.

Nuestro Padre celestial vela por nosotros aun cuando hacemos caso omiso de Él o lo rechazamos. Nunca deja de amarnos, y nunca ha de abandonarnos. Él es el ejemplo perfecto de amor paternal, y si usted permite que lo haga, le ayudará a encarar el caos que ha provocado. Pídale que lo perdone, en el nombre de Jesucristo, por haber sido infiel y por las otras maneras en que ha fallado. Luego pídale todos los días que le dé las fuerzas para hacer lo correcto en el caso de cada uno de sus hijos.

Le deseamos lo mejor,

Linda

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