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Caso 304

Tengo veintisiete años, estoy casado y tengo dos hijos, de uno y cinco años. [También] tengo una hija de nueve años que vive con su mamá y su presunto papá en [otro país]. Cuando estuvimos juntos, ella estaba separándose de su marido y quedó embarazada. [Luego] regresó con él y [viajaron a otro país].

Yo quiero saber de mi hija. Quiero abrazarla.... Quiero contactarme con ellos y decirles que quiero ver a mi hija, pero voy a destruir un hogar, y eso no quiero.... Mi esposa se incomoda cuando le hablo del tema. No he hecho nada en nueve años; ya es hora de hacer algo. Aconséjeme, por favor.

Consejo

Estimado amigo:

¡Qué maravilloso es que tenga una esposa amorosa y dos hijos pequeños! Tiene usted mucho de qué estar agradecido. Espero que su esposa sepa lo agradecido que se siente y que está dedicado a la familia que los dos han formado.

Cuando usted optó por tener relaciones sexuales con una mujer con la que no estaba casado, optó por meterse en la situación en que se encuentra. Usted decidió correr el riesgo de tener un hijo a quien tal vez nunca llegara a conocer. Decidió arriesgarse a no saber jamás qué sería de tal criatura. En otras palabras, usted optó por tener el problema que ahora afronta.

Ahora usted tiene cierto instinto paterno con relación a esa presunta hija. Pero hay varios problemas. El más serio es que usted no tiene ninguna certeza de que la niña en realidad sea su hija biológica. No tiene ninguna manera de saber si la mamá de la niña también tuvo relaciones sexuales con el esposo cerca del tiempo en que estuvo con usted. Tal vez ella le haya dicho que no, pero ¿cómo puede usted estar seguro? Ella fue infiel, engañó y le mintió al esposo, así que ¿cómo puede usted confiar en cualquier cosa que ella le haya dicho a usted?

El siguiente problema serio es que la niña es legalmente la hija del hombre al que usted llama «su presunto papá». Ese hombre estaba casado con la mamá de la niña cuando ésta nació, así que él es legalmente su padre. Él la ha sustentado por nueve años, de modo que es el único padre que ella ha tenido.

A no ser que algún día se le informara a esa niña que usted es su padre biológico, usted no tiene ningún derecho legal ni moral para ponerse en contacto con ella, perturbarla, o satisfacer la curiosidad que tiene acerca de ella. Si no hubiera tenido relaciones sexuales con una mujer con la que no estaba casado, nunca habría tenido que afrontar tales consecuencias.

Cuando optamos por tener una relación personal con Dios, por medio de su Hijo Jesucristo, llegamos a comprender que Él prescribió normas bíblicas de moralidad a fin de que pudiéramos evitar tal situación. Si tiene el corazón adolorido, o siente la pena de lo que ha hecho, le recomendamos que se apoye en Dios como su fortaleza y su salvación. Pídale que le perdone todos sus pecados y que le permita volver a comenzar desde cero. Siga su ejemplo divino y sea un padre amoroso para los dos hijos que lo llaman a usted papá.

Le deseamos lo mejor,

Linda

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