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Caso 416

Tengo treinta y siete años, un feliz matrimonio desde hace doce años, y dos hijos maravillosos que son mi vida. Hace pocos meses me enteré de que tengo una hija de dieciocho años. Ella me buscó, y mi esposa se enteró debido a que me demandó por paternidad.

No siento nada por esta niña porque yo no sabía que ella existía. Es una completa desconocida. Pero esto ha hecho que mi matrimonio se quiebre. Mi esposa ya no confía en mí porque le oculté la existencia de esta niña cuando me enteré.

No quiero perder a mi familia y no sé cómo comportarme ante esta situación, que es muy incómoda para mi esposa, ya que ella se casó con un hombre sin compromisos y ahora sale esto. ¿Qué debo hacer respecto a esta niña?

Consejo

Estimado amigo:

Según la información que nos da, usted al parecer tenía diecinueve años cuando tuvo una relación sexual con la madre de la niña. Usted se casó con su esposa seis años después y sin duda no le dijo nada acerca de esa previa relación sexual. Sin embargo, ahora nos da a entender que su esposa se siente incómoda por el compromiso que representa y no por la otra relación.

Lo que no nos cuenta de su caso es que la madre de la niña optó por no incomodarlo a usted durante dieciocho años. No le pidió sustento económico, ni trató de entrometerse en su matrimonio. Es obvio que sabía que usted era el padre de la niña debido a que llegó el momento en que le dijo a la niña quién es usted, pero optó por no hacer nada al respecto mientras su hija aún era menor de edad.

Si bien fue conveniente para usted el no saber nada de su hija durante los últimos dieciocho años, eso no le convino a ella. Le tocó crecer sin conocer a su padre, y es obvio que dejó un vacío en su vida, por lo que ahora quiere conocerlo. Ella es adulta, así que su esposa no tiene que temer que le pida manutención alguna ni que cumpla con obligaciones económicas de ningún tipo. Legalmente, cualquier ayuda económica que usted le aportara ahora sería voluntaria.

Su hija no tiene la culpa de que usted, luego de enterarse, haya mantenido este secreto oculto de su esposa; la culpa la tiene usted. Usted decidió guardar el secreto, de modo que pasará algún tiempo antes de que su esposa vuelva a tenerle confianza. Sin embargo, esto no tiene nada que ver con su hija.

Usted dice que ella es una desconocida, pero con eso está haciendo caso omiso de que ella tiene sus genes. Ella se parece a usted de muchas formas a pesar de que no lo conoce. Pero quiere conocerlo, y por si fuera poco lo que usted ha hecho, ahora quiere rechazarla. Ya sea que pueda o no ayudarla económicamente, le rogamos que la acepte como parte de su familia, a no ser que ella haga algo reprochable que merezca el rechazo.

Le sugerimos que acuda a un consejero profesional y reciba ayuda para saber cómo dar los siguientes pasos con su esposa. Pídale a su esposa que lo perdone, y pídale perdón también a Dios. A nuestro Padre celestial le interesan su familia y su hija. Pídale que lo guíe y le dé sabiduría.

Le deseamos lo mejor,

Linda

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