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Caso 275

Hace un tiempo descubrí que mi mujer estaba hablando con otro hombre y quería salir con él. Cuando me enteré... me dolió tanto que sólo quería preguntarle por qué. De momento fui donde ella estaba para hablarle, pero la ira se apoderó de mí y la golpeé. No me pude contener.

Sufrí mucho porque había prometido nunca volverme a dejar dominar por la ira. Tres días más tarde le pedí perdón, y quería que ella me diera una explicación.

Tenemos más de doce años juntos, y tenemos dos hijas, las cuales son mi vida. Nos perdonamos y vivimos felices, pero sigo con el temor y la desconfianza hacia ella.... Quiero olvidar y ser feliz junto a mi familia.

Consejo

Estimado amigo:

Casos como el suyo demuestran por qué los consejeros deben escuchar lo sucedido de parte y parte para poder dar consejos útiles. Usted ha omitido detalles imprescindibles para comprender la situación. Por ejemplo, usted dice que su esposa «quería salir con» el otro hombre. ¿Cómo supo usted lo que ella estaba pensando o lo que deseaba? Ya que es obvio que ella no se lo dijo, ¿cómo pudo usted haber confiado en lo que pudo haberle dicho otra persona para saber lo que ella estaba pensando? Quienes sospechan de todo o son celosos por naturaleza se imaginan con frecuencia lo que los demás están pensando. Para ayudarle a superar esta situación, es necesario examinar la verdadera evidencia y no lo que alguien pudo haberse imaginado.

Usted dice que su esposa estaba hablando con otro hombre. ¿Cómo estaban hablando? ¿Será posible que hubiera una razón inocente, tal como problemas con la escuela de los niños o algún tipo de trabajo voluntario? ¿Qué tal que alguien haya convertido lo sucedido en algo que no era? De ser así, usted no nos cuenta esa parte de lo ocurrido.

Para efectos de este consejo, voy a aceptar lo que usted cree: que su esposa estaba hablando con otro hombre de un modo inapropiado, y que ella, de hecho, quería salir con él. Al parecer, la mayor preocupación que manifiesta usted es saber el porqué, pero no menciona ninguna explicación que ella le haya dado cuando usted la perdonó, ni nada que le haya dicho como respuesta a sus preguntas.

En definitiva, si ellos estaban haciendo algo inapropiado, entonces no hay razón alguna que lo justifique, ni situación alguna en la que fuera aceptable. Para los cónyuges, las amistades más seguras que tienen con el sexo opuesto son aquellas que, como pareja, cultivan con otras parejas. Es obvio que puede haber amistades en un lugar de trabajo, o en una comunidad de voluntarios, o en un grupo social, pero las conversaciones que se den no deben ser a nivel personal ni emocional, ni deben ocurrir en privado. Cuando una persona casada comienza a comunicarse en privado a nivel personal o emocional con alguien del sexo opuesto, eso no es apropiado y sí es muy peligroso. Si es eso lo que hizo su esposa, entonces usted puede tener por seguro que será necesario que pasen algunos años antes de que ella vuelva a ganarse su confianza.

Sin embargo, también puede tener por seguro que será necesario que pasen algunos años antes de que ella vuelva a confiar plenamente en usted. Cuando usted la golpeó, abusó de la confianza que ella le tenía. Incumplió su promesa y lastimó a la persona a la que debía proteger. No hay justificación alguna para el abuso físico, y ahora ella tiene razones para vivir en constante temor y desconfiando de usted.

Le recomiendo que, de ser posible, consulte con un consejero profesional. En su caso hay problemas que no pueden resolverse con algunos párrafos de consejo y nada más.

Nuestro ejemplo de verdadero perdón es Jesucristo mismo. A pesar de que el apóstol Pedro había negado públicamente a Cristo durante el proceso antes de su crucifixión, Cristo no sólo perdonó a Pedro sino que también confió en él para que fuera un líder principal en la iglesia. Cada mañana, pídale a Dios que lo perdone por los pecados que haya cometido, y que lo ayude a perdonar a otros tal como Él lo ha perdonado a usted.

Le deseamos lo mejor,

Linda

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