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Caso 98

Soy una madre de dos niños [menores].... Soy alcohólica. Mi madre ha tomado toda su vida.... Nunca he tenido hogar con nadie, ni [siquiera] con el padre de mis hijos. No quiero compromisos con nadie; sólo con mi madre y mis hijos. El problema es que mi madre toma todos los días... y yo también....

Quiero cambiar mi vida, pero me cuesta mucho.... Mis hijos sufren. [Estuve internada] en el [hospital] psiquiátrico [un mes] el año pasado y [un mes] este año. ¿Qué hago? ¡Ya no aguanto más; me quiero morir!

Consejo

Estimada amiga:

Usted menciona que sus hijos sufren a causa de su alcoholismo. En eso sí que tiene razón. Pero ellos no sólo sufren ahora; sufrirán también por el resto de su vida. Cuando usted y su mamá se encuentran bajo los efectos del alcohol, hacen y dicen cosas que hieren a sus hijos. Pero más allá de eso, ese vicio suyo hace que a sus hijos les falte la estabilidad y la seguridad que necesitan los niños para disfrutar de salud emocional. Diría usted que la razón principal por la que usted es una alcohólica hoy es que su mamá se emborrachaba desde que usted era apenas una niña? ¿Es ese el legado que quiere dejarles a sus hijos?

Recuerdo lo impotente que me sentía cuando mi mamá estaba bajo los efectos del alcohol. Yo le rogaba que no bebiera. Hacía lo posible por derramar el contenido de las botellas en el desagüe. Constantemente trataba de imaginarme qué podía hacer yo para que dejara de beber. Pero no había nada que diera resultado. Ella no hacía caso. Como yo era la mayor de sus hijos, aprendí que me tocaba a mí cuidar a mi hermana y a mi hermano menor, porque mi mamá estaba tan ebria que ya ni sabía que estábamos presentes. Y luego tenía que tratar de ocultar su conducta para que no se enterara todo el mundo.

Peor aún eran las mañanas que seguían. Ella no recordaba lo que había hecho la noche anterior, y no quería hablar acerca de eso. Nunca se disculpaba por la manera en que nos trataba, como tampoco por la vergüenza que nos hacía pasar. Ella ni siquiera creía que había hecho ni que había dicho semejantes cosas. Así que aprendimos a portarnos como si nada hubiera sucedido; y luego ocurría vez tras vez, toda mi niñez encerrada en un círculo vicioso, impotente para salir de ahí o lograr que dejara de beber. El sólo escribir al respecto hoy hace que sienta malestar en el estómago, a pesar de que ya han transcurrido décadas.

Usted dice que quiere morir. ¿Por qué será que dice eso? Porque la muerte es la salida más fácil. Al morir, usted no tendría que esforzarse por hacer lo más difícil, que es dejar de beber. En vez de buscar esa salida, le suplico, por el bien de sus hijos, que busque hoy mismo un grupo de Alcohólicos Anónimos. Llámelos y haga una cita para reunirse con ellos, ya que sabrán ayudarla.

¿Sabía usted que también puede recibir ayuda sobrenatural? Hay Alguien que desea que usted lo invite a que intervenga en su caso. Dios está dispuesto a formar parte de su vida y darle la fuerza que usted necesita. Si usted de veras quiere cambiar su vida y la de sus hijos, pídale al Padre celestial que la ayude. ¡Dios está esperando que usted se comunique con Él!

Linda

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