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Caso 95

Hace unos años, [conocí a] una mujer con cuatro hijos. Hoy tiene dos más [que son míos.] Lo cierto es que al ver que ella era mayor que yo, empecé a mostrarle despecho y todo aquello que pudiera hacerla alejar de mi vida. Casi le deshice la vida... a tal extremo que estando con ella, estaba también con otras mujeres. Olvidé por completo mi papel de padre y mi rol como esposo....

¿Qué puedo hacer para ganarme por lo menos su respeto, ya que el cariño y el amor los he perdido, tanto [el] de [ella] como el de mis hijos? Por favor, denme una solución para lograr acercarme a ellos con confianza.

Consejo

Estimado amigo:

Lo felicitamos por reconocer el daño y la destrucción que ha causado en su familia. Muchos se niegan a admitir que son los culpables del sufrimiento de sus seres queridos. No sabemos qué lo llevó a usted a cambiar su actitud y su conducta, pero lo animamos a que se mantenga firme en esta nueva determinación de hacer lo debido con relación a su familia.

Es fácil disculparse por su conducta, así como es fácil decir que jamás volverá a hacerlo. Pero también es fácil enojarse y frustrarse cuando la gente no parece creer en su sinceridad, ni creer que de veras va a cambiar. Usted debe reconocer que ha herido a su familia a tal grado que su sanidad requiere tiempo. Los apuñaló en las emociones, y luego retorció el cuchillo hasta dejar la herida abierta e infectada. Ahora que el cuchillo no está dentro, la herida tiene que tratarse con cuidado y con ternura, dándole tiempo para que sane.

Cada día, trate a su esposa y a sus hijos con respeto. Pase tiempo con ellos, en actividades que les gustan a ellos, aunque no parezca que estén agradecidos. Siempre esté en casa cuando así lo haya prometido, aun en las ocasiones en que su esposa parece fría e indiferente. Todos los días, dígales a su esposa y a sus hijos que los ama, aunque ellos no le digan lo mismo a usted. Abrace a sus hijos, aunque se queden rígidos. Escuche a su esposa cuando ella habla, y hágale preguntas que demuestren que usted está interesado en lo que ella dice. Hable con sus hijos acerca de sus pasatiempos y sus amigos. Lleve a su familia al parque o al zoológico. Ayude en los quehaceres domésticos, y muestre aprecio por el esfuerzo que hace su esposa para que su casa sea más acogedora o atractiva. Converse con su esposa con toda calma acerca de la disciplina de sus hijos, y luego proceda sin enojo a hacer valer las consecuencias de su mala conducta y sus malas calificaciones en la escuela. Identifique tres cosas cada día que sirvan de motivo para elogiar a su esposa. Y cuando se olvide y no actúe como se había propuesto, pida disculpas en seguida y reconozca su error.

Dios es el único que perdona y olvida. Cuando usted le pida que lo perdone, es como si usted nunca hubiera pecado. Todo su pecado ha sido borrado por lo que hizo Cristo en la cruz por cada uno de nosotros. Pero a las personas, a diferencia de Dios, les resulta difícil olvidar. Necesitan suficiente tiempo y pruebas contundentes antes de proceder como si nada hubiera sucedido.

Su familia merece todo el esfuerzo que usted haga por recuperarla,

Linda y Carlos Rey

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