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Caso 68

Tengo una sobrina de seis años a la que no le gusta permanecer en casa de sus padres, ni mucho menos dormir allí. El padre de la niña es mi hermano (tres años mayor que yo), y la verdad es que él me acosó a mí sexualmente desde muy niña hasta casi cumplir los quince años, por lo que me abruma pensar que quizás esa también sea la razón por la que a mi sobrina literalmente le mortifique la idea de dormir allí.

¿Qué me sugieren que haga? De mi situación particular mis padres no tienen la menor idea, y no quiero que se enteren.

Consejo

Estimada amiga:

Lamentamos mucho la amarga experiencia que usted sufrió en su niñez, y comprendemos perfectamente la razón de que se sienta preocupada por su sobrina. Aunque usted no está segura si su hermano está acosando sexualmente a su sobrina, es siempre aconsejable hacer todo lo posible por prevenir cualquier tipo de abuso.

Usted dice que no quiere que sus padres se enteren de lo que le sucedió en su niñez. A pesar de todo, sin duda usted ama a su hermano y no quiere que él pierda el respeto de sus padres. Seguramente usted no quiere que ninguna situación desagradable arruine sus reuniones familiares, ni quiere que su hermano le guarde rencor. Lo más probable es que usted sienta algo de culpa por lo que le sucedió con él y no quiere que sus padres la tengan en menos estima.

Sin que importe lo que haya sucedido entre usted y su hermano, la persona responsable de lo que pasó es él. Usted es menor, y él se aprovechó de su inocencia y su falta de experiencia. Él pudo haberle hecho sentir que usted también era responsable de lo que pasó, pero pregúntese: ¿Lo hubiera usted tratado a él del mismo modo? ¿Hubiera tratado de aprovecharse de él? Si la respuesta es negativa, entonces no hay razón alguna para que usted se sienta culpable. Usted debe aceptar el hecho de que lo que pasó no fue culpa suya. Y como usted no tuvo la culpa, no es motivo de vergüenza. La víctima fue usted. Así que creemos que le conviene decirles a sus padres lo que le pasó, y lo que teme que pudiera estar pasándole a su sobrina.

A Tamar, la hija del gran rey David, la violó uno de sus hermanos. Como ella tenía la edad suficiente para comprender que no era culpa suya, no trató de guardar el secreto. Y nadie le echó la culpa por lo que le había pasado.1 Creemos que a usted le conviene seguir el ejemplo de Tamar y contarles a sus padres sin demora alguna. En aquel entonces usted era demasiado joven para saber qué hacer, pero ahora sí puede comprender y responder debidamente con relación a lo que le pasó.

Sin embargo, en cuanto a su sobrina, sería muy triste que acusara a su hermano de abusar de su propia hija si sus sospechas no resultaran ciertas. Por eso le aconsejamos que se lo diga a sus padres y que formen una alianza para descubrir la verdad. Si su sobrina necesita que se le proteja, todos juntos pueden confrontar a su hermano. Pero si resulta que nada indebido está pasando, entonces sólo sus padres sabrán lo que le sucedió a usted, y ya no tendrá que seguir sobrellevando sola ese secreto.

Tal vez su hermano se sienta muy mal por lo que le hizo a usted. Y tal vez él jamás le haría daño a su propia hija. Sin embargo, lamentablemente no sabemos eso con certeza. Quizás usted crea que es un gran riesgo confiarles su secreto a sus padres, pero es un riesgo mucho mayor pasar por alto esa señal de alerta en potencia que usted ha visto.

¡Sea valiente y haga lo debido!

Linda y Carlos Rey
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